El tercer hombre

ALEJANDRO NOGUEIRA

A esta altura parece irreversible que el Frente Amplio irá a internas para definir su candidatura para 2009. José Mujica, obligado o de buen grado, no se apea, y a Danilo Astori sólo le falta ser explícito en si acepta ir de candidato a la vicepresidencia si pierde.

La razón por la cual el MPP quiere internas es que controla un tercio de la estructura militante, y va por más (lo que es fácil en una coalición en la que languidecen los comités de base), lo que le asegura las mejores chances si se vota sin que la oferta se diversifique. En estas elecciones solo participa el sector más politizado y movilizado de los partidos.

La puja Astori-Mujica no es sólo una cuestión de apetencias políticas. Ambos representan dos programas y dos estilos de gobierno bien diferentes, francamente contradictorios en temas clave. En una interna Astori lleva todas las de perder. Sus particularidades como líder político, su línea económica, son muy difíciles de defender en la militancia de izquierda que sigue aferrada a dogmas y banderas como si nada hubiera pasado en los últimos 20 años. El discurso facilongo de Mujica entra más en las cabezas simples (que también votan) y en las que simplifican la realidad, para la cual las sutilezas económicas de un Astori doctoral y distante suenan a embaucamiento burgués.

Además Astori está huérfano de simpatías en los medios de comunicación que, guste o no, son las poleas de transmisión de la vida política.

El estancamiento del Frente en las encuestas y la señal de que deberá ir a luchar una incierta segunda vuelta, obedece sobre todo a este empantanamiento político y sus efectos en el electorado. En su micromundo, los precandidatos y sus entornos no aquilatan suficientemente el desgaste que ya tienen las principales figuras de la izquierda.

Por los palos, la campaña reeleccionista cobra fuerzas ante el laissez-faire del presidente y acelera Daniel Martínez, con sus handicaps y sus ventajas comparativas: un reconocimiento popular menor, una filiación política difusa, su juventud relativa, su figura distante del político tradicional, su perfil ejecutivo, su mirada honrada.

El aburrimiento que ha comenzado a generar la dupla Astori-Mujica abre espacios a un tercer hombre, sea éste, otra vez, el presidente Vázquez al rescate del segundo mandato del FA, sea el ministro de Industrias.

Además crece la percepción de que una presidencia de Astori o de Mujica será muy problemática, sino traumática para el país. El primero, porque seguirá ad eternum enfrentado con la estructura y la bancada oficialista; el segundo porque detenta un estilo populista que rechina a gran parte de los uruguayos y porque las ideas del MPP, especialmente las económicas, aseguran a Uruguay sumar un retroceso de un par de décadas al país.

Lo malo y lo bueno conocido de Vázquez, si llega a postularse, complicaría a la oposición. Una figura más "nueva", como la de Martínez, podría hacer más fácil la lucha. Puede columbrarse, empero, que los blancos preferirán lidiar con las desgastadas figuras de los precandidatos hoy "cantados".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar