Obama y McCain un duro debate final

| Rumbo a la Casa Blanca. John McCain, relegado en las encuestas, estuvo a la ofensiva | Barack Obama se mantuvo serio y distante, aunque insistió en relacionar a su rival con el presidente Bush

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Hempstead, EE.UU. - Agencias

Consciente de su rezago en las encuestas, el republicano John McCain propuso anoche una constante ofensiva en el tercer, último y más duro de los debates de los candidatos presidenciales antes de las elecciones del 4 de noviembre en EE.UU.

"Senador Obama, yo no soy el presidente (George W.) Bush", dijo en tono serio McCain. Esa fue su respuesta cuando su rival, el demócrata Barack Obama, lo acusó de ser un "vigoroso partidario" de las "políticas económicas" del actual mandatario, las mismas que, agregó, "llevaron al país a la peor crisis desde la Gran Depresión" de 1929.

Esa fue la única vez que el republicano estuvo a la defensiva. A lo largo de la hora y media de debate en la Universidad de Hofstra, en Hempstead, Estado de Nueva York, McCain cumplió el que los comentaristas de la cadenas televisivas coincidieron en señalar como su mejor desempeño en estas instancias. No tenía otra chance. Obama no solo había salido vencedor de los dos debates anteriores sino que aventaja la carrera presidencial en todas las encuestas, hasta por 14 puntos porcentuales de diferencia. Pese a reconocer su performance, los expertos no creen que sirva para cambiar la tendencia cuando quedan menos de tres semanas para las elecciones.

Al principio, Tanto Obama como McCain coincidieron en que lo realizado por el gobierno hasta ahora para tratar de sanear la economía ha sido insuficiente. Pero el acuerdo llegó hasta ahí. Y comenzaron las disputas, casi siempre con el republicano en la iniciativa.

cruces. McCain acusó a su rival de empeñarse en una lucha de clases al apoyar el incremento de impuestos diseñado para "esparcir la riqueza". El demócrata lo negó, y dijo -mas bien reiteró- que está a favor de reducciones fiscales para el 95% de los estadounidenses.

"A nadie le gustan los impuestos. Pero a fin de cuentas tenemos que pagar por las inversiones medulares necesarias para la economía", señaló Obama. "Si a nadie le gustan los impuestos, no se lo aumentemos a nadie, ¿está bien?", respondió McCain riendo.

En varios pasajes, McCain hizo mención a "Joe". Este hombre, que los medios estadounidenses identificaron como un plomero de nombre Joe Wurzelbacher, quien estuvo reunido días atrás con Obama en Ohio, "no puede comprar la empresa en la que trabajó, no puede cumplir su sueño estadounidense por la política impositiva que pregona Obama", aseguró el republicano. Utilizado como ejemplo de la clase media a la que ambos candidatos aseguran proteger mejor que el otro, fue nombrado varias veces a lo largo del encuentro, pareció por momentos un cuarto protagonista del debate (el tercero fue el moderador, el periodista de la CBS Bob Schieffer).

El tono duro que tuvo la campaña en los últimos días no estuvo ajeno. En los mitines republicanos se escucharon varias hostilidades contra Obama, sobre todo de los asistentes. La propaganda electoral también ha estado llena de virulencia. "El tono se ha tornado muy difícil, pero ha tomado un viraje inaceptable", admitió McCain. Sin embargo, en este punto también atacó: "El senador Obama ha dedicado más dinero a asuntos negativos en esta campaña que en ningún otro momento de la historia". También le reprochó a su rival "no haber repudiado" las afirmaciones del congresista demócrata John Lewis, quien afirmó que tanto él como su compañera de fórmula, Sarah Palin, "están sembrando semillas de odio". En contraste, enfatizó, el sí había rechazado las expresiones negativas en su campaña.

A lo largo del debate, Obama se mostró serio y distante. Varios analistas consideraron que su estrategia consistía en mantenerse tranquilo. Una amplia ventaja en las encuestas explicaba esta postura. Un ejemplo fue su breve intervención en este punto del intercambio. "Dos tercios de los ciudadanos piensan que la campaña republicana ha sido negativa", enfatizó. "Y lo que se merecen los estadounidenses no es que se discuta sobre nuestros sentimientos heridos sino sobre economía y la crisis financiera".

acusaciones. Obama debió rechazar las acusaciones de su contrincante de estar asociado con un radical de la década de 1960, Bill Ayers, y con un grupo de activistas de una ONG investigada por un supuesto fraude electoral.

"No me interesa un viejo terrorista acabado (por Ayers), pero necesitamos saber la verdadera amplitud de su relación con usted", le dijo McCain a Obama. Este respondió: "Coloquemos las cosas en claro. Bill Ayers es un profesor en Chicago (ciudad de Illinois, estado por el cual el candidato demócrata es senador). Hace cuarenta años, cuando yo tenía ocho, perpetró actos despreciables con un grupo radical. Yo he condenado esos actos. Ayers no está involucrado en mi campaña, nunca lo estuvo y no va a estar en la Casa Blanca". Sin disimular su molestia, el demócrata le replicó al republicano que sus insistencia con el vínculo con Ayers "dicen más de su campaña que de mí".

McCain también instó a Obama a señalar cuál es su relación con la Asociación de Organizaciones Comunitarias para la Reforma (Acorn, por la sigla en inglés), una ONG que es indagada como parte de una investigación por fraude en el registro de votantes, incluyendo a animales o personas ya fallecidas. El demócrata -que representó a este grupo en los años 90 en virtud de una demanda del Departamento de Justicia- negó relación con cualquier irregularidad.

La búsqueda de fuentes de energía alternativa, la firma de Tratados de Libre Comercio con otros países (fue, prácticamente, la única mención hacia América Latina en los tres debates realizados) y sus posturas encontradas sobre el aborto fueron otros de los puntos de choque. Ambos ensalzaron a sus compañeros de fórmula -Joe Biden, el de Obama, y Palin, la de McCain-, y fueron muy cautos a la hora de criticar los candidatos a la vicepresidencia de sus adversarios.

En su mensaje final, McCain destacó que proviene de una familia militar con larga tradición de servicio al país. Obama, que insistió en presentar al republicano como un continuador de las políticas de Bush, dijo a su turno que el país "necesita un cambio fundamental y eso es lo que yo ofrezco".

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