Entre hoy y mañana vuelve a sesionar la mesa salarial del transporte colectivo de pasajeros. La discusión se centra en el porcentaje a fijar para el aumento de salarios de los trabajadores del sector. El Ministerio de Trabajo presentó una fórmula con el 4% de recuperación anual reclamado por la Unott (plenario del gremio del transporte), en un convenio a 30 meses. Entretanto, el sector empresarial ofreció el 3% a la espera de la concreción de una nueva política de tarifas.
Todo esto formaría parte del natural devenir de las negociaciones, si no fuera porque una amenaza gremial se cierne sobre la circunstancia: existe la posibilidad de que la población de Montevideo quede sin medios de transporte.
Había un paro previsto para el viernes pasado y el mismo sólo se suspendió porque el Poder Ejecutivo presentó la fórmula arriba mencionada. Ahora se anuncia un paro dispuesto por la Unott para el próximo viernes desde las 17 y 30 horas. Los sindicalistas han anunciado que sólo levantarán la medida si se mejora la oferta de los empresarios.
Es decir que estamos ante negociaciones que se realizan bajo una presión indebida, porque se tiene de rehén a un vasto sector de los usuarios del transporte urbano. Es más: se anuncia el eventual paro para horas de mayor flujo de pasajeros. Es decir, desde las 17 y 30 hasta las primeras salidas del turno nocturno (entre las 22 y 30 y las 23 horas, según cada empresa).
De esta manera, se siembra la preocupación y la incertidumbre entre quienes vuelven a sus hogares luego de la jornada de trabajo. Nadie sabe qué va a pasar. Si tendrán que aguardar a que lleguen a las paradas servicios de emergencia, si habrá que optar por otros medios más costosos, si la alternativa será caminar resignadamente o si en realidad no pasará nada.
Hay servicios públicos que son esenciales. Que no pueden interrumpirse sin causar una seria conmoción. Entre ellos no cabe duda que se halla el servicio cuya eventual interrupción se anuncia para el viernes. La población de la capital, ajena por completo a las negociaciones laborales del momento, está siendo victimizada por una de las partes en pugna.