Crisis económica fue la salvación para el primer ministro británico

Resurrección. Gordon Brown sacó rédito político de la debacle financiera

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LONDRES | EL PAÍS DE MADRID

Hace un mes, Gordon Brown parecía un cadáver político. Carcomido por los sondeos, paralizado por las dudas, despreciado por la oposición y cuestionado por su partido, el primer ministro británico parecía destinado a la guillotina.

Muchos analistas le concedían tan solo unos pocos meses para demostrar que era capaz de transformarse y volver a ser el político agresivo de hace unos años. Le han bastado unas pocas semanas. Desde que galvanizara a las bases en el congreso del Partido Laborista, hace poco más de un mes, Brown se ha agarrado a la crisis financiera para protagonizar una insólita metamorfosis política que le ha transformado de primer ministro a la deriva en súper ministro del Tesoro y salvador del mundo.

Gordon Brown parece estar viviendo un retorno al pasado: más que gestionar el país como primer ministro, lo que está haciendo es volver a ejercer su viejo empleo de titular de Finanzas para salvar la economía británica y, a juicio del último premio Nobel de Economía, Paul Krugman (ver aparte), quizás la del mundo entero.

La fórmula británica para salvar la City -capitalizar los bancos en crisis, dar acceso a la banca a liquidez inmediata y a fondos a tres años vista- fue hecha suya el fin de semana pasado por los países de la zona euro y ayer por el gobierno de Estados Unidos. Un éxito internacional jamás alcanzado por Tony Blair en 10 años de obsesiva actuación exterior.

MALVINAS. Esto no quiere decir que sea el favorito para las próximas elecciones británicas. Pero ya nadie se atreve a cuestionar su liderazgo en el partido y se le vuelve a ver como un hombre cuando menos capaz de ganarlas, algo impensable hace cinco semanas. En septiembre, las discusiones en la burbuja de Westminster giraban en torno a quién sería el candidato laborista, o cuándo serían esas elecciones, en 2009 o en 2010. Ahora los debates giran en torno a si la recuperación de Gordon Brown es comparable a la que vivió Margaret Thatcher en 1982 con la guerra de las Malvinas, cuando pasó de una impopular gestión a ser la "Dama de Hierro". Michael White, analista político de The Guardian, se cuenta entre los que ven un cierto paralelismo, aunque opina que aún está por ver qué ocurrirá. "La fortuna ayuda a los valientes y los acontecimientos han obligado a Brown a ser valiente", escribió.

Otro experto, Peter Riddell, cree que las comparaciones con Thatcher y las Malvinas son exageradas. "Brown está ahora en una posición política más fuerte que hace unas semanas. Se ha ganado una segunda oportunidad", escribió en The Times. "Pero eso es antes de que la recesión empiece a dar dentelladas, crezca el desempleo y vengan los aprietos de la vida real".

Los efectos de la recesión llegarán más pronto que tarde, pero quizás para entonces Brown haya consolidado ya su recuperación. Estos días se dedica a hacer declaraciones, coloquios y ruedas de prensa a destajo. En parte para potenciar su imagen pero en parte también para explicar a los votantes que lo que ha hecho no es sólo salvar la banca, sino salvar la economía en su conjunto porque "si la banca se asfixia se asfixiarán con ella las empresas, grandes y pequeñas, y los perjudicados seremos todos".

El lunes, Brown presentó a primera hora de la mañana en Downing Street el plan de rescate y luego se fue a un coloquio con banqueros y financieros en la sede de Thomson Reuters en Cannary Wharf. Un año antes había estado allí para presentar al orador de aquel día, el entonces héroe y ahora villano Alan Greenspan. En 2004 estuvo en la acera de enfrente, inaugurando el nuevo cuartel general londinense de Lehman Brothers, arrastrada por la crisis de Wall Street. "Una gran compañía", dijo entonces, "que puede hoy mirar al pasado con orgullo y al futuro con esperanza".

Ayer insistió en que la economía global necesita controles globales, en que "hace falta más cooperación europea pero también más cooperación global" y citó los cinco principios en que se ha de basar esa cooperación: transparencia, integridad, responsabilidad, prácticas bancarias sanas y "una nueva arquitectura financiera el futuro".

Rescate que fue ejemplo

El rescate británico anunciado el lunes consiste en una nacionalización parcial de tres bancos -Royal Bank of Scotland, HBOS y Lloyds TSB- a los que se le inyectó 37.000 millones de libras (unos 64 mil millones de dólares).

No se trató de la primera acción de ese tipo. En febrero, el gobierno asumió el control del Northern Rock, una de las primeras víctimas de la contracción crediticia nacida en Estados Unidos. Esta medida fue muy criticada en su momento por la oposición conservadora, que en los últimos días mantuvo un silencio que no pasó desapercibido.

El rescate británico fue alabado a ambos lados del Atlántico y su ejemplo fue seguido por medidas similares en la Eurozona y Estados Unidos.

Los conservadores aún son los favoritos para volver al poder. En agosto y mediados de septiembre los sondeos les otorgaban entre 16 y 18 puntos de ventaja frente a los laboristas. Tras su congreso, los laboristas redujeron esa distancia a entre 10 y 12 puntos. Aún no se sabe qué impacto tendrá la conducta de Brown durante la crisis.

Sí es consciente que tuvo impacto. Ayer, algunos corresponsales le preguntaron si no se sentía como "Flash Gordon", el superhéroe de las historietas conocido por su velocidad.

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