Los candidatos a la Presidencia de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, presentaron ayer sus planes para sanear la economía del país. Ambos coincidieron en que su propuesta es la que se necesita en estos tiempos.
Obama propuso, en un discurso en Toledo, Ohio, una moratoria de 90 días a los embargos de inmuebles y exenciones tributarias a empresas que generen empleo. También dijo que se les permita retirar un máximo de 10 mil dólares de sus cuentas de jubilación, durante lo que queda de este año y de 2009.
Estas propuestas tendrán un costo de 60 mil millones de dólares -financiados sobre todo por impuestos más altos a los ingresos más elevados, según la campaña demócrata- en dos años y pueden implementarse a la brevedad, sostuvo.
"Estoy proponiendo una serie de medidas que deberíamos tomar de inmediato para estabilizar nuestro sistema financiero, para dar alivio a las familias y a las comunidades y ayudar a los propietarios de viviendas. Es un plan que se basa en una palabra, en la que todo el mundo está pensando: empleo", concluyó.
mccain. Por su lado, McCain dijo en Virginia Beach tener "un plan para conservar el valor de sus casas y aumentarlo nuevamente comprando préstamos hipotecarios".
Ese plan, agregó, también permitirá "que los jubilados y los que se acercan a jubilarse conserven sus ahorros" y que las tasas impositivas se mantengan.
En ese aspecto, aprovechó a atacar a su rival. "Si soy elegido presidente, no gravaré a las pequeñas empresas y a las familias con hijos, como propone el senador Obama".
El candidato republicano no profundizó más sobre su plan, pero sí aprovechó el mitin para distanciarse del presidente George W. Bush, quien es un peso pesado de su mismo partido. "No podemos pasar los próximos cuatro años como hemos pasado los últimos ocho: esperando de brazos cruzados a ver si tenemos suerte".
El nivel de aprobación de Bush es hoy de apenas un 23%, algo que ha jugado a favor de Obama. AP y AFP