Las recientes lluvias le vienen al agro como anillo al dedo. En estos momentos a nivel de campo natural, es cuando se juega el 50% de la producción del forraje de todo un año; a los verdeos, las precipitaciones les da un gran empujón.
La mitad de la producción del pasto que albergará el campo natural a lo largo de todo el año se juega en esta época del año y, en muchas zonas, los suelos estaban secos. Por eso, principalmente en el Norte del país, los productores festejan las lluvias, fue "agua mansa", pero bastante generalizada.
"La cantidad de agua en el suelo, es una gran determinante para que se produzca una buena cantidad de pasturas", explicó a El País Danilo Bartaburu, jefe de la Regional Norte (Artigas, Salto y Paysandú) del Instituto Plan Agropecuario (IPA). Las recientes lluvias, que según los pronósticos tenderían a generalizarse todavía más, no sólo le vienen bien a la ganadería, también le sirven a los agricultores y lecheros.
A nivel de los arroceros, principalmente los del Norte del país, no son tan efectivas.
Las represas están con el 50% del agua que precisan para regar, pero para levantar su caudal se precisan lluvias fuertes en corto tiempo, de forma que haya escurrimiento hacia las represas y eso no se dio.
"En la zona Norte hay mucha expectativa de siembra para los cultivos de verano y, en este caso, también es muy beneficioso asegurarse agua en el suelo para poder plantar", explicó Bartaburu a El País.
Trigo. Si bien oficialmente aún no se define una posición de baja de los rendimientos de trigo para esta zafra, como consecuencia de la escasez de lluvias, a nivel de productores del litoral no se duda en una caída del orden de los 500 kilos por hectárea. Para el técnico de la oficina de Programación y Políticas Agropecuarias (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Gonzalo Souto, aún no se puede afirmar con absoluta certeza una caída de los rendimientos, aunque admite que si en este momento se hiciera una proyección "prudente", este factor se tomaría en cuenta.
Souto recuerda que la situación de las chacras, como consecuencia de la falta de lluvias, a lo que se agregan las recientes heladas tardías, es muy dispar como para considerar el rendimiento global de la zafra.
Otra visión. A nivel de productores, la visión es algo más pesimista. El presidente de la Asociación Rural de Soriano (ARS), Jorge Andrés Rodríguez, dijo a El País que estas lluvias están llegando tarde y en muchas situaciones los potenciales de rendimiento bajaron mucho.
Aquellos trigos de los que se esperaban unos 4.000 kilos por hectárea en zonas muy buenas, no van a alcanzar esa expectativa y se puede hablar de una pérdida de unos 1.000 kilos de potencial por hectárea.
En cuanto a la disparidad de situaciones, Rodríguez dijo que "hay chacras muy malas, pero muy buenas no hay".
Según dijo el productor "se ven trigos muy sanos, pero que quedaron "petisos", con un tamaño de espiga muy por debajo de lo normal y con una arquitectura de planta chica".
Menos cereal
Mientras tanto, en Argentina, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó que la producción de trigo caería un 28% respecto de la campaña agrícola anterior. Si se tiene en cuenta que en 2007/2008 se cosecharon 16 millones de toneladas, según datos de la Secretaría de Agricultura, ahora podrían recogerse sólo 11,52 millones de toneladas, según La Nación.