En un mundo hostil

JUAN ORIBE STEMMER

La tormenta en el mundo de las finanzas amenaza el desarrollo económico de nuestros países y subraya la importancia de ser competitivos, para sobrevivir en un mundo cada vez más hostil.

El Foro Económico Mundial dio a conocer su Informe sobre la Competitividad Global 2008 - 2009, que incluye una clasificación de 134 países de acuerdo a su capacidad de competir. Nuestro país figura en la posición 75.

El Foro Económico Mundial reúne a representantes de las principales empresas del mundo. Una de sus principales actividades son las conferencias que se celebran en Davos, donde participan empresarios, líderes políticos, expertos y periodistas para intercambiar ideas sobre temas de actualidad. A la luz de esos antecedentes, es natural que sus informes anuales sobre competitividad pongan énfasis en el funcionamiento de los mercados, la estabilidad de la economía y los derechos de propiedad intelectual.

El punto de partida del Informe es la idea de que el desarrollo económico de los países depende de una combinación de elementos que interactúan entre sí, incluyendo el nivel de enseñanza y capacitación en la sociedad, los servicios de salud, el progreso tecnológico (propio o importado), la estabilidad macroeconómica, la buena gobernanza (muy básicamente, la buena participación de la sociedad en las decisiones que la gobiernan), el estado de derecho, la transparencia y buen funcionamiento de las instituciones, el grado de desarrollo de las empresas, las condiciones de la demanda y el tamaño del mercado.

Esa visión descarta las concepciones más simples sobre la causa de la riqueza de las naciones. En cambio, el Foro Mundial considera a todos los elementos de la sociedad como una unidad y sostiene que la prosperidad depende de una variedad de factores, aparte del mercado. Es una perspectiva mucho más compleja, pero probablemente más realista.

El estudio analiza cada uno de aquellos factores y luego resume sus conclusiones en una clasificación de los países de acuerdo a su grado de competitividad. La lista es encabezada por los Estados Unidos que, a pesar de todos sus problemas financieros, continúa siendo la principal y más dinámica economía mundial.

El grupo de los veinte países más competitivos incluye diez que, según su población y territorio, podrían ser considerados como de menor tamaño relativo, incluyendo Suiza, Dinamarca, Suecia, Singapur, Finlandia, Países Bajos, Austria, Noruega, Bélgica e Islandia. Todos ellos se encuentran, también, entre los países con mejores niveles de desarrollo humano de acuerdo al informe publicado por el PNUD.

Y esa circunstancia es más que una coincidencia. Existe una relación directa entre la competitividad (entendida co-mo una aptitud para el progreso producto de una determinada combinación de elementos económicos, sociales y culturales que existen en el seno de cada sociedad), el desarrollo económico de cada país y la calidad de vida de sus habitantes. Una mayor prosperidad no es solamente más autos o televisores de colores por hogar, principalmente es mejor enseñanza, mejores servicios de salud, más esperanza de vida al nacer y menor mortalidad infantil.

La competitividad, en el sentido amplio que propone el Foro Mundial, el desarrollo económico y el desarrollo humano se encuentran vinculados entre sí. Por ello, si puede sostenerse que sin desarrollo económico no existe desarrollo humano, también es cierto que sin este último no existirá competitividad y, por lo tanto, difícilmente se conseguirá el desarrollo económico.

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