Empresarios abren el paraguas y el Pit-Cnt no da el brazo a torcer

Colapso financiero. Los empresarios piden cláusulas de salvaguardia para cubrirse por los efectos de la crisis internacional Los sindicatos se oponen a que caigan los acuerdos ya firmados | Advierte sobre el despido masivo de trabajadores

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Diego Ferreira

La crisis financiera que estalló en Estados Unidos ha profundizado las diferencias de criterio entre las cámaras empresariales y el Pit-Cnt, las mismas que mantienen trabados los consejos de salarios.

Para el sector empresarial, aunque el impacto que tendrá la crisis en la economía local aún es incierto, los efectos no tardarán en sentirse, incluso a la hora de pagar los aumentos salariales que resulten de esta ronda de negociaciones. "Ahora el escenario cambió. Hay un factor exógeno que es la crisis económica a nivel mundial que está arrojando un manto de duda sobre los parámetros de la negociación", explicó esta semana a El País el asesor de la Cámara de Comercio y Servicios, Juan Mailhos.

Por eso es que las cámaras empresariales han optado por cubrirse las espaldas reclamando la incorporación de una cláusula de salvaguardia, por la que "caigan los aumentos" salariales y se convoque a las partes a renegociar el saldo pendiente, si el escenario económico se agrava aún más. De lo contrario, las empresas quedarían enfrentadas a la disyuntiva de tener que asumir el pago de los aumentos salariales acordados con sus trabajadores pero que no podrían cumplir, o desembocar en la pérdida de fuentes de trabajo.

El gobierno ve con buenos ojos la iniciativa de fijar cláusulas de salvaguardia, aunque ha remarcado que no está dispuesto a incluir otro tipo de modificaciones en las pautas oficiales. El gobierno propuso dos tipos de acuerdo al inicio de la ronda salarial: por un lado, convenios a 24 meses con ajustes semestrales y con un correctivo (que ajusta los salarios ante una disparada de la inflación) al final del convenio; y por otro lado -la opción preferida del Poder Ejecutivo-, acuerdos a 30 meses con un primer ajuste al 1° de julio, y otros dos anuales (1° de enero de 2009 y 2010, respectivamente), acompañados con correctivos.

El ministro Eduardo Bonomi dijo este viernes 10 que la salvaguardia contemplaría la convocatoria a las partes si "la inflación supera lo previsto o se produce una baja importante de la actividad de un sector determinado". El Ministerio de Economía también dio luz verde a una cláusula de salvaguardia, pues contribuye a darle "más flexibilidad a los acuerdos" sobre todo tomando en cuenta la coyuntura internacional, dijeron a El País fuentes del equipo económico.

Con la aprobación del Poder Ejecutivo condicionada a un mantenimiento de las reglas de juego, es decir de las pautas oficiales, los empresarios enfrentan la resistencia del Pit-Cnt.

Desde la central obrera entienden que la crisis, a la que han definido como una "especulación financiera de la derecha", es una excusa de las cámaras empresariales para seguir dilatando la negociación salarial, frustrar la ronda y forzar al gobierno a que decrete los aumentos luego del 31 de octubre, fecha límite para la negociación.

La inclusión de la cláusula de salvaguardia está supeditada a su contenido, según la visión del Pit-Cnt. "Si vos me decís que hay una cláusula que puede hacer que caiga todo un convenio, yo no estoy de acuerdo", afirmó a El País el sindicalista Marcelo Abdala, integrante del Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt. Un planteo de ese tipo sería un "disparate", apuntó.

No obstante, los trabajadores ya habían barajado una cláusula gatillo que ajuste los salarios a una disparada de la inflación, sin que la misma encontrara eco en el sector empresarial. El secretario de Negociación Colectiva del Pit-Cnt, Milton Castellano, no descartó que se reflote este pedido si el contexto económico lo amerita.

Para Abdala este posicionamiento ante la crisis es parte de una "táctica de algunas cámaras empresariales de arrinconar la negociación hasta el 31 de octubre, fecha para la que el Poder Ejecutivo dijo que si no había acuerdo decretaba".

El sindicalista metalúrgico fue uno de los oradores del acto (con paro parcial incluido) del pasado jueves 9, en el que con puño crispado y tono beligerante, se lanzaron fuertes críticas hacia "las grandes cámaras empresariales". En su alocución ante cientos de trabajadores, Abdala las acusó de emplear el argumento de la situación financiera internacional y del trancazo en la ronda con fines políticos, buscando reposicionar a los partidos tradicionales en el gobierno y hacer un "ajuste de cuentas contra la clase obrera".

En ese estado de tirantez, que a la vista de la opinión pública parece diluir las posibilidades de acuerdo, los trabajadores ya adelantaron que si hay laudo oficial, "que nadie se piense que el 1° de noviembre estamos en víspera del día de los muertos y de brazos caídos; es el día de lucha después de los decretos", enfatizó el gremialista de la bebida, Richard Read. Con ello, el movimiento sindical no hace un reconocimiento explícito de que se aproxime una ola de decretos -de hecho insiste en la búsqueda de los convenios por consenso, al igual que los empleadores-, pero parece comprometer la paz laboral a la que había apostado el gobierno para el año electoral.

Abdala indicó que el decreto establecería un aumento salarial a partir del 1° de julio, "pero los trabajadores pueden seguir luchando por los convenios colectivos. En realidad, en ese caso las patronales se verían más afectadas porque el trabajador tendría un aumento en el bolsillo y toda la posibilidad de seguir luchando" por aquello que escapa a los términos del decreto. Esa pugna abarcaría desde las mejoras en las condiciones laborales como la carga horaria o el descanso, hasta más aumento salarial porque el decreto "no me obliga, obliga a las empresas" solamente, alertó Abdala.

El fútbol rico cotiza a la baja

De la debacle de los mercados internacionales no se salva ni el fútbol. Dirigentes del equipo inglés Chelsea admitieron ayer que estudian la posibilidad de transferir jugadores y reducir el plantel que dirige el brasileño Luiz Felipe Scolari para afrontar los embates de la crisis financiera mundial.

El presidente del club londinense, Bruce Bruck, dijo que el dueño de la entidad, el mag-nate ruso Roman Abramovich, "podría verse obligado a desprenderse de jugadores, incluso los más famosos".

Abramovich ha perdido en las últimas semanas en la Bolsa de Moscú alrededor de 12.000 millones de libras esterlinas (unos 18.000 millones de euros) debido a la caída en picada de las acciones de dos de sus compañías. Se trata de Evraz, una empresa siderúrgica, y de High-land Gold, especializada en productos minerales, lo que puede tener implicancias directas sobre el Chelsea.

En la Premier League, Abramovich no es el único accionista en dificultades, pues su compatriota Alisher Uzmanov, quien posee la mayoría del paquete accionario del club Arsenal, perdió en la última semana alrededor de 8.000 millones de libras esterlinas, unos US$ 10.000 millones de dólares, según se supo ayer.

Acordó sólo 15%

El Ministerio de Trabajo cree que la sangre no llegará al río y que la mayoría de los grupos lograrán acuerdos. Pero hasta ahora sólo la construcción, los funcionarios no médicos de la salud privada, la granja y el transporte suburbano e interdepartamental firmaron sus acuerdos. Esto representa el 15% de trabajadores del sector privado.

OIT pide evitar que la crisis se agrave

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) pidió el sábado actuar con prontitud para evitar que la crisis financiera siga ocasionando "más graves daños`` al sistema social global.

"Nuestra prioridad inmediata es restaurar prontamente el flujo del crédito antes de que se ocasione más daños graves a la capacidad productiva y la red social de los países en el mundo``, afirmó Juan Somavía, director general de la organización.

Hablando ante el Comité Monetario y Financiero Internacional, el panel que fija las políticas del Fondo Monetario Internacional, Somavía dijo que las oleadas derivadas de la congelación del crédito se sentían en las economías avanzadas, pero también impactaban en el mundo en desarrollo.

"Las empresas ya no pueden operar normalmente y se están viendo forzadas a despedir trabajadores``, afirmó. "La confianza en el sistema bancario y financiero debe ser prontamente restaurada``.

Somavía dijo que la comunidad laboral mundial esperaba que a partir de esta crisis se consolide un entorno de desarrollo sostenible que requerirá de un nuevo marco de gobernabilidad para una "globalización justa``. "Ha pasado ya mucho tiempo para que se revise y rebalancee el sistema internacional para el siglo XXI``, dijo Somavía.

Explicó que la crisis que precedió a la actual estuvo caracterizada por una "masiva pobreza mundial y desigualdades sociales cada vez más grandes``.

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