Hasta parecían regodearse con lo que les estaba pasando a los norteamericanos con la crisis financiera, la Presidenta argentina Cristina Kirchner y su séquito, cuando se les vio en Nueva York dirigirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Y según parece estaban encantados con la ocurrencia de hablar de ella como el efecto "jazz". Pero la sonrisa se les debe haber convertido en rictus, al finalmente darse cuenta, de que la globalización existe y todos estamos interconectados.
Por ejemplo, la caída de la bolsa argentina o la baja de los precios que se ha producido en granos como la soja. Al gobierno le va a complicar seriamente la recaudación vía los impuestos a las exportaciones, utilizada para financiar el presupuesto y los gastos arbitrarios de sus superpoderes.