Los gobiernos de Uruguay y de Bélgica reafirmaron ayer su disposición a estrechar vínculos políticos y comerciales, pese a dejar en evidencia posiciones antagónicas sobre la instalación de una nueva terminal portuaria en el puerto de Montevideo.
Las líneas estratégicas de futuros acuerdos quedaron diagramadas tras la reunión en la que el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez; y el canciller Gonzalo Fernández recibieron a una delegación diplomática belga encabezada por el príncipe Felipe.
"Bélgica expresó real interés en invertir en diversas áreas del país, al cabo de un encuentro protocolar celebrado en un clima absolutamente cordial, sin perjuicio de la preocupación de la empresa Katoen Natie", que explota junto al Estado uruguayo una terminar portuaria de contenedores, informaron fuentes oficiales .
Vázquez aseveró que es una decisión tomada que se encuentra en manos del Poder Legislativo, pero garantizó que no se lesionarán los derechos de Katoen Natie sino que se buscará asegurar el éxito de ambos emprendimientos, explicaron los informantes.
La misión oficial de Bélgica incluye a los ministros Karel De Gucht (Relaciones Exteriores) y Jean Claude Marcourt (Economía, Empleo, Comercio y Patrimonio).
También viajó medio centenar de empresarios, representantes de una decena de sectores industriales y tecnológicos.
Los visitantes también mantuvieron audiencias con los ministros Víctor Rossi y Daniel Martínez.
Además, el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, ofreció anoche una cena privada en honor al príncipe Felipe.
En base a AFP