Desautorizar optimismos

El estado de ánimo con el cual se mueven los frenteamplistas, desde la cúpula hasta las bases y desde el ejercicio de los cargos hasta el ostracismo es de un indisimulado optimismo. Existen así dos Uruguay paralelos: el que padecen los habitantes y el que pintan los dirigentes apenas se les acerca un micrófono, separados por una barrera infranqueable, ya que lo que padecen aquellos en la inseguridad y en el creciente costo de los productos de primera necesidad, muy poco tiene que ver con el que se despliega con un propósito electoral. La ciudadanía debe permanecer así alerta ante los globos de colores que se están lanzando al espacio y otros que se avecinan, manteniendo fresca la memoria y ágil la respuesta, para evitar que la historia vuelva a repetirse. Ya fue suficiente con lo padecido.

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