La patota

El piquete de Gualeguaychú, que desde hace más de dos años tiene cerrado el puente que une Fray Bentos con Puerto Unzué, se transformó el fin de semana en una vulgar patota, que al mejor estilo de estos inadaptados agredieron a un ciudadano -argentino también- que cruzó el puente.

Sebastián Beláustegui, acompañado de su señora, atravesó el puente desde Fray Bentos y al llegar a la zona de Arroyo Verde, donde hay un vernissage permanente de "ambientalistas", se le cortó el paso. De nada le valieron las invocaciones a su legítimo derecho -consagrado en la Constitución argentina- a la libre circulación. Querer convencer a los piqueteros de que los demás también tienen derechos es como intentar convertir a Osama bin Laden al cristianismo.

Como respuesta Beláustegui recibió insultos -su señora también-, acusaciones de ser agentes de Botnia y, para terminar con el intercambio de opiniones, recibió un golpe con un objeto punzante que le provocó una herida en la cabeza, que motivó que fuera rápidamente asistido en el mismo lugar.

No sorprende -aunque es lamentable- que esta nueva versión de "barrasbravas" haya perdido la cabeza. El absurdo fundamento de la misma se está cayendo a pedazos y no hay consuelo para tanta pérdida de tiempo y energía. Lo que sí sorprendió fue la tímida respuesta del ministro de Justicia argentino, Aníbal Fernández, ante lo ocurrido. Se limitó a calificar de "desproporción" el ataque. "Uno puede manifestar -agregó- y quejarse, pero agredir a un conciudadano o extranjero suena irracional", para concluir -al mejor estilo de Poncio Pilatos- que "la justicia está interviniendo".

Creemos, por el contrario, que es esa falta de firmeza del gobierno argentino lo que da viento de cola a acciones como la presente. Esa excesiva permisividad -consecuencia menor de lo que antes fue apoyo- convierte a los piqueteros en jueces y gendarmes, dictan la ley y la aplican directamente, mientras los poderes constituidos solamente observan.

Sólo cabe desear que las gestiones realizadas por nuestro canciller, Gonzalo Fernández cristalicen antes que ocurra un hecho más grave.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar