La maldita herencia del papal

Bella Vista está quinto en el torneo, pero sigue luchando por salvarse

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SILVIA PÉREZ

Bella Vista está quinto en la tabla de posiciones del Torneo Apertura con 10 puntos. Sólo superado por el líder Nacional que tiene 13, y por Cerro, Danubio y Liverpool que tienen 12.

Sin embargo, el equipo dirigido por Carlos Manta trae una herencia maldita de la temporada pasada que lo hace seguir muy complicado en la tabla del descenso. "Es una herencia que se viene arrastrando hace tiempo. Si nos salvamos la foto de estos jugadores hay que colocarla muy grande al lado de la de Nasazzi, porque según han dicho salvarnos sería un milagro. Para algunos, para nosotros no. Y que digan eso lejos de dolernos, nos da mucho más fuerza", dijo el técnico papal.

Bella Vista comenzó mal el torneo recibiendo dos goleadas ante Tacuarembó y Defensor Sporting. Pese a ello logró recuperarse. "Estoy convencido que esta levantada se debe solamente al grupo de jugadores que está formado por muy buenas personas. La recuperación comenzó en la tercera fecha frente a Wanderers. Antes de ese partido les hice saber que lo único que esperaba de ellos era que no dejaran ni una gota de transpiración guardada en su cuerpo. Eso más allá del resultado que obtuviéramos porque enfrente había otro equipo con otros jugadores y otro entrenador. Lo hicieron, ganaron y desde ese momento se fortalecieron", dijo Manta a la hora de buscar una explicación a la recuperación de su equipo.

Alejandro Reyes fue clave en las victorias consecutivas conseguidas por Bella Vista en las dos últimas fechas. Tanto ante Villa Española como frente a Juventud, el equipo papal ganó 1 a 0 con gol de penal de Reyes. "El encargado de tirarlos era Martín Icart, pero como estaba lesionado lo pedí yo y los compañeros me dieron la confianza. Lo tiré ante Villa Española y como salió bien, el domingo también lo rematé yo", contó Reyes, que vive en Las Piedras. Ayer tuvo libre, pero no salió mucho de su casa porque intuyó que sus vecinos no estarían muy contentos después del gol que le hizo el domingo a Juventud.

"Llegué este año a Bella Vista y encontré un grupo de gente muy buena y con muchas ganas de salir adelante. Además, eso de luchar por salvarse del descenso tiene algo especial. De afuera puede parecer algo feo o muy duro, pero se siente esa adrenalina de tener que jugar finales cada fin de semana. Se siente lo mismo que cuando se pelea por un campeonato. Son todas finales y eso es una gran motivación para nosotros", agregó el lateral goleador.

Otra herencia nefasta que el equipo trae del año pasado es un plantel sumamente numeroso, algo que a la hora de trabajar no le facilita las cosas a Manta. "Es difícil entrenar a un plantel tan numeroso como el nuestro. Sobre todo en un cuadro chico, de repente para los grandes es más fácil manejarse con tantos jugadores. Es una herencia que viene de tiempo atrás. Con los cambios implantados por al FIFA se hicieron muchos contratos por varios años y luego hay que respetarlos, explicó el técnico papal.

"Ya no hay más cupos, los 35 lugares están ocupados. De todas formas, yo lo he achicado y trabajo todos los días con 30 futbolistas, pero igual no es sencillo. Por eso recalco la calidad de personas que integran el grupo", agregó el DT.

Por estas horas Manta está de excelente humor, pero hace unas semanas atrás su estado de ánimo era otro. "Hace cuatro fechas estaba en juego mi continuidad, ahora las cosas se juzgan de otra forma. Es triste, pero es así. Y aunque sean las reglas del juego uno no termina de acostumbrarse. Y eso que llevo unos cuantos años en esto. Cuando se empieza a hablar de que te van a sacar, la autoestima te queda por el suelo. Querés levantarte y te cuesta. Hoy, en cambio, la tengo tan elevada que mi mujer ya no me banca en casa", contó Manta en su estilo.

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