Despejando el camino

| El gobierno. Intenta sacar de la agenda política el tema seguridad y los problemas que comparecieron en la Aduana

Alfonso Lessa

Enfrentado al año electoral -y mientras la oposición y en particular el Partido Nacional afina su organización- el gobierno busca quitar del camino aquellos problemas de su gestión que puedan complicarlo y trata de achicar los espacios para la crítica y de acotar la agenda de la campaña.

Eso explica en parte el nuevo paquete de medidas sobre la seguridad pública anunciado durante la semana por la ministra Daisy Tourné, y también puede interpretarse en el mismo sentido la decisión de relevar de su cargo al director de Aduanas, el capitán Luis Eduardo Salvo.

Más allá de cualquier consideración, los graves problemas en materia de seguridad, están generando al gobierno un costo político indudable. La última encuesta de Cifra divulgada en Telemundo, lo constata: el 86% de la población cree que la delincuencia aumentó en los últimos dos años de gestión. Y aunque entre los indecisos (94%) votantes blancos (93%) y colorados (88%) esa sensación es mayor al promedio, un para nada despreciable 77% de frentistas opina lo mismo.

Por lo tanto, las autoridades decidieron encarar frontalmente el asunto, asumiendo que realmente existe un problema grave, que va mucho más allá de lo que reflejen los medios o la oposición.

"Menos silla, menos oficina y más calle", sintetizó la ministra durante el anuncio del nuevo plan, en una ceremonia en la que estuvo rodeada de varios jerarcas que de un modo u otro participan de esta nueva etapa y cuya presencia otorgó al acto un marco de fuerte apoyo gubernamental. Y es que la ministra tiene la responsabilidad de manejar un resorte clave para cualquier gobierno y parecería que todavía puede ajustar los tiempos electorales a un cambio en la seguridad.

En cuanto al combate al contrabando, se trata de un dilema recurrente que periódicamente ha sacudido a diversas administraciones, obligando a relevos y casi siempre con la sospecha como trasfondo. La novedad está dada por la denuncia de las autoridades policiales -ratificada por Tourné- respecto a que la infraestructura del contrabando está siendo utilizada por el narcotráfico, en una sociedad mafiosa explosiva. Más aún, autoridades policiales han insinuado que los narcos aprovechan de cierta "protección" que tienen algunos contrabandistas.

El director de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas, Julio Guarteche, advirtió que ya son nueve las operaciones en las que se detectó esa asociación. Y añadió un comentario inquietante: "La visión que tiene la gente del contrabandista es edulcorada y entendemos que esta actividad debe ser vista diferente. Adquieren poder y financian campañas políticas", lo que no se comprobó en Uruguay.

Ante esta realidad, Váquez decidió tener un control directo de la situación y puso al frente de Aduanas a un hombre de su más estrecha confianza, como lo es Ricardo Prato. Algo similar ocurre con la Dirección de Casinos, cuyo titular será Fernando Nopitsch, ex colaborador del presidente en la Intendencia.

El reto para el gobierno no es sencillo. Son dos áreas altamente sensibles y en las que, cambio tras cambio y gobierno tras gobierno, diversos actores han tenido serias dificultades.

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