Todo es según el color

El lunes pasado, en el programa central del informativo de Teledoce, el prestigioso representante de Cifra, el Dr. Luis Eduardo González, divulgó una reciente encuesta sobre lo que piensan los uruguayos en materia de seguridad, que arrojó resultados más que interesantes, aunque no resulta fácil darle coherencia entre los que se dieron en los tres ítems de preguntas que la encuesta relevó, comparados entre sí. Por ejemplo, la contundencia con que los encuestados estuvieron acordes en que la delincuencia había aumentado, el porcentaje de apoyo a la gestión de la ministra del Interior -que nos parece no acorde con el énfasis positivo que le dio el Dr. González- y el desempeño de la policía, que se mantiene dentro de índices aceptables para la población. Veamos entonces números, comentarios, e interrogantes que a nuestro juicio quedaron pendientes.

A la primera pregunta, sobre si la delincuencia ha aumentado en los dos últimos años, un 86% de los encuestados respondió afirmativamente. Según el Dr. González, esta respuesta fue en bloque, maciza, contundente, y ajena a las afinidades políticas. Sin embargo teniendo en cuenta al 93% de ciudadanos nacionalistas y 88% de colorados que así contestaron, sólo un 77% de los frenteamplistas coincidieron. O sea que casi un cuarto de los partidarios del gobierno entiende que la delincuencia no aumentó, mientras que a escala de todo el país y votantes de todos los partidos, sólo un 3% se atrevió a decir lo mismo.

Que el frenteamplista es sectario y defiende cualquier cosa, estaría reiterándose en los resultados a la segunda pregunta sobre la gestión de la ministra. Según Cifra el porcentaje de apoyo es del 39% de los uruguayos y a esto se le calificó como un buen respaldo. Pero a diferencia de la pregunta anterior, en ese porcentaje estaría influyendo un 59% de frenteamplistas que defienden a su ministra, contra un 52% que sumaría la negativa del electorado de otros partidos. Sobre el particular corresponde hacer notar que a nuestro entender el 39% de apoyo no es significativo. Que supere al del ministro anterior, José Díaz no dice nada, porque difícil es concebir una gestión más pobre de un ministro del Interior cuya hombría de bien no estuvo jamás en juego, pero que gobernó con un estilo socialista de otra época, cuidando más de la represión al delincuente que de la protección a la víctima. Además, el 59% de fidelidad de los frenteamplistas a la ministra, tampoco es un apoyo elocuente.

Adviértase en el Frente Amplio se le acaba de hacer un homenaje a Leonardo Nicolini, que siendo senador en funciones tramitó un carnet de pobre para tratarse en un hospital del Estado. Es cierto que la justicia penal -pese a la acusación fiscal muy concreta- no encontró una figura típica que atrapara esa conducta en la legislación represiva, pero eso no quiere decir que bajo otra óptica la actitud no haya sido reprobable. Por otra parte se deduce que el 40% del electorado frenteamplista no la respalda, y que el 61% de la opinión del país tampoco. Y eso es más que el 39% que recibe de apoyo la Secretaría de Estado que no hace otra cosa que vociferar adjetivando con ceño fruncido y gestualidad severa, en tono de reprimenda, a la oposición y los medios cuando la critican. Esta señora no le cae bien a la gente, no le da garantías a nadie, y no aporta nada por su imagen, porque no es desfilando frente a la tropa vestida de amazona o con camisa al viento que va a conquistar popularidad.

Finalmente, en lo que refiere al desempeño policial, un 42% lo aprueba, y de ese porcentaje el 80% son encuestados colorados, un 46% frenteamplistas y un 42% blancos.

Según el Dr. González, mientras el apoyo a la ministra es aceptable, el apoyo al desempeño policial ha bajado. Todo será del color del cristal con que se mire, pero sinceramente, estas conclusiones no nos cierran porque la conservación del orden interior es justamente la sustancia de la competencia de la cartera a cuyo frente está Daisy Tourné, y por buena voluntad que se ponga para sostener que la encuesta la deja bien, profundizando en el análisis resulta todo lo contrario.

No es casualidad la preocupación del presidente por establecer un plan de seguridad efectivo, que marque mayor presencia policial en la calle. Pero con eso no basta. Veamos cómo se aplican estas medidas que la población está esperando, que exigen ante todo inteligencia en la conducción.

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