Varias patologías alteran el corazón

| La insuficiencia cardíaca tiene distintos grados de gravedad. w Lo bueno es poder controlar los factores que la precipitan.

Eduardo Casanova

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La dificultad para respirar, la disnea, es el principal síntoma de insuficiencia cardíaca. Suele acompañar la evolución de la enfermedad, apareciendo en forma solapada, progresivamente, en la falla cardíaca crónica, o de modo brusco, agudo, cuando ocurre una abrupta reducción de la masa contráctil, por ejemplo luego de un infarto miocárdico.

La insuficiencia cardíaca crónica es habitual en la cardioesclerosis de la edad avanzada, cuando las fibras del músculo cardíaco (o miocardio) se sustituyen por tejido conjuntivo.

En una primera etapa de claudicación de la función de bomba, la sangre no eyectada se acumula en las cámaras cardíacas dilatando las fibras musculares de los ventrículos. La elongación de las fibras musculares lleva a un aumento de la potencia contráctil que compensa la falla. Ello fue descrito por la ley de Stirling, que se cumple hasta alcanzar un máximo de elongación. A partir de allí la sangre se acumula "por detrás" del ventrículo izquierdo, en la circulación pulmonar, congestionando la red de capilares sanguíneos y determinando una dificultad en el intercambio gaseoso con el aire alveolar.

Cuando se llega a la meseta en la curva que relaciona proporcionalmente la elongación de la fibra muscular y la potencia contráctil del corazón, para mantener un adecuado bombeo de sangre, tiene lugar un aumento en el número de contracciones por minuto. De este modo se pone en marcha el segundo mecanismo de compensación para mantener un flujo de sangre adecuado (gasto cardíaco) en la unidad de tiempo. Así como la disnea es el primer síntoma, el aumento en la frecuencia del pulso o taquicardia es el primer signo (objetivo) de la insuficiencia cardíaca.

En caso de existir una patología del ritmo asociada, puede haber taquicardia sin insuficiencia cardíaca, y a la inversa, pero éstas no son las situaciones más frecuentes.

Las personas bien entrenadas, con buena musculatura cardíaca, pueden aumentar el gasto cardíaco durante el ejercicio sin elevar la frecuencia del pulso. Ocurre lo contrario en personas que no están entrenadas o con deficiencia miocárdica. El aumento de gasto cardíaco alcanza una meseta cuando la taquicardia llega a 180 contracciones por minuto.

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Manejo de la insuficiencia cardíaca.

Se puede prevenir la falla modificando algunos factores: reducir de las cifras tensionales, disminuir el volumen de sangre que debe ser bombeado. Si la falla persiste, administrar fármacos estimulantes de la contracción cardíaca, o recurrir a soluciones más invasivas y radicales.

Grados de disnea.

Inicialmente la disnea se produce por grandes esfuerzos (grado 1). Luego impide esfuerzos medianos (grado 2) y finalmente persiste en reposo (grado 3). La máxima falla ventricular izquierda se expresa en el edema agudo de pulmón, caracterizado por una disnea insoportable.

Primeros síntomas y señales.

En principio, luego de la disnea aparecen edemas en miembros inferiores, que aumentan de día y disminuyen de noche. Disnea y edemas se deben a la acumulación de sangre del ventrículo izquierdo (circulación pulmonar), y del derecho (vena cava), incluyedo miembros inferiores.

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