BUENOS AIRES | AP, AFP Y LA NACIÓN/GDA
La Comisión de Enlace agropecuaria de Argentina anunció ayer un nuevo paro del sector que se llevará a cabo desde el próximo viernes hasta el miércoles 8. El mismo incluye el cese de la comercialización de granos y de ganado vacuno.
Las organizaciones de agricultores de Argentina, una potencia exportadora de alimentos por unos US$ 35.000 millones anuales, volverán a paralizar la comercialización durante seis días desde el viernes, en protesta contra la política agropecuaria del gobierno.
"El gobierno ignora de nuevo nuestros reclamos. No se puede desconocer el agravamiento de la situación de los productores por el alza de costos, ligada a los precios del petróleo y la caída de precios internacionales por la crisis financiera mundial", manifestó ayer el presidente de la Sociedad Agraria, Hugo Biolcatti
Millares de agricultores cumplieron este año una triunfante huelga de 128 días al cabo de la cual lograron el rechazo del Congreso a un proyecto de la presidenta Cristina Fernández de aumentar impuestos a las exportaciones de soja, entre otros granos y cereales.
"No se venderán granos con destino a la exportación ni al mercado interno, ni ganado en pie", señaló el dirigente.
Argentina es el primer exportador mundial de harinas y aceites de soja, el cuarto de trigo, el segundo de maíz -detrás de EE.UU.- y el tercero de granos de soja.
Las exportaciones de materias primas agrícolas y agroindustriales representan más del 50% de las ventas externas del país. Los principales destinos de las exportaciones agrarias son el Mercosur, la Unión Europea y Asia, cuyas compras en Argentina sufrieron alteraciones entre marzo y julio cuando los huelguistas cortaron las rutas, dejaron de vender sus productos y pusieron en jaque al oficialismo.
La nueva medida de fuerza omitirá esta vez bloquear las carreteras, aunque los dirigentes declararon que manejarán la posibilidad si no mejora la situación luego de esta protesta.
Lo que sí se organizará es una marcha de productores hacia Buenos Aires, con un abrazo el miércoles 8 de octubre al edificio del Parlamento.
"Queremos la eliminación lisa y llana de las retenciones (impuestos a las exportaciones). Que las pongan en cero", dijo Biolcatti, poniendo sobre la mesa el tema que fue el detonante de la huelga en marzo, cuando el gobierno intentó instalar un sistema de alícuotas flotantes, sometidas al nivel de precios mundiales.
Por su parte, el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, sostuvo que el campo no tiene "voluntad de cortar ninguna ruta" y que no buscan "poner a la gente en contra".
Manifestó también que se decidió volver a la protesta porque el gobierno tuvo dos meses para discutir y no lo hizo.
"¿Por qué no usaron ese tiempo? La situación del campo se agrava día a día y está mucho peor por la sequía. Pasaron dos meses y no hubo lugar donde discutir. El campo está cada vez peor. Estamos muy lejos de ser el sector más beneficiado como se dice", sentenció el titular de la Federación Agraria.
Los dirigentes de la llamada Comisión de Enlace, el comité de huelga que agrupa a las cuatro más grandes entidades de agricultores, plantearon en rueda de prensa que otro problema "grave que aqueja a los productores es la sequía, que es la peor en los últimos 100 años según los técnicos del gobierno".
La presidenta Fernández sufrió en julio una severa derrota política al rechazar el Congreso un programa de alza a los impuestos a las ventas externas de granos y cereales, que fue posible gracias al voto negativo del vicepresidente Julio Cobos.
Los números del campo y del gobierno
Buenos Aires | La protesta del campo es impulsada con mayor energía por los productores de soja, leguminosa que ocupa el 50% de la superficie sembrada y genera ingresos anuales por casi US$ 24.000 millones, incluidos los aceites derivados.
El precio de la soja en el mercado de Chicago bajó en los últimos meses de casi 600 a 400 dólares la tonelada.
La presidenta fracasó en su intento de aumentar de 9.000 a 11.000 millones de dólares la recaudación fiscal de la soja, pero la huelga, apoyada por las poblaciones de decenas de ciudades de la Pampa Húmeda causó un colapso político que hizo derrumbar su popularidad del 50% al 25%, según sondeos privados.
La huelga anterior causó desabastecimiento y la inflación se disparó, justo cuando el gobierno intentaba frenarla, aunque la medición oficial de 10% anual está cuestionada por institutos privados que la calculan en al menos 25%. Los agricultores afirman que la cosecha global de casi 100 millones de toneladas de la campaña 2007-2008 bajará a 97 millones para la 2008-2009; por esto reclaman una devaluación para mejorar sus precios, con un tipo de cambio de un dólar que se cotice $3,50; ayer este se situaba en $3,15. ap