El "cabildazo"

Sin pena ni gloria acaban de cumplirse los 200 años del histórico cabildo abierto del 21 de septiembre de 1808, primer jalón del proceso independentista que culminaría dos décadas después con el nacimiento de la República Oriental del Uruguay. Apenas una exposición pictórica y alguna que otra disertación aludieron a esa fecha, en una muestra más del desinterés oficial por las efemérides patrias, contrastante con la obsesión gubernamental por la historia reciente que el oficialismo busca reescribir "a piacere".

La omisión es inquietante pues se trata del arranque de la serie de hechos -entre ellos la revolución de mayo de 1810 en Buenos Aires- cuyo bicentenario empieza a conmemorarse. Otros países de América Latina, Argentina y Chile por ejemplo, trabajan de lleno en la organización de actos para exaltar sus respectivas gestas revolucionarias. Lo hacen en el entendido de que dos siglos de tradición republicana significan mucho en países jóvenes como los nuestros y que la comprensión de la peripecia histórica es esencial para afirmar la identidad -y la unidad- nacional. En septiembre de 1808, el "movimiento juntista" marcó la resistencia española a la invasión napoleónica. Entonces, al grito de "Juntas como en España", se alzaron estas colonias con pujos de autonomía concretados en cabildos abiertos. Uno de los primeros -si no el primero- de los celebrados en América, fue el de Montevideo el 21 de septiembre. "Aquel cabildazo montevideano de 1808, es no sólo un acto precursor de la emancipación colonial, es un antecedente del federalismo artiguista", escribió Alberto Zum Felde. Desobedeciendo el mandato virreinal, divorciada por primera vez de Buenos Aires, la Junta de Montevideo designó autoridades y extendió su jurisdicción a todo el territorio de la Banda Oriental. Fue un ensayo precursor de autogobierno y democracia que inspiraría a los futuros fundadores de la nación oriental.

El gobierno, a través del ministerio de Educación, debería trabajar desde ya en un plan serio e inteligente de evocación de la gesta artiguista y del proceso independendista para conmemorar en forma, hito tras hito, el bicentenario de los grandes hechos históricos.

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