Una lección de vida de los famosos

MATÍAS CASTRO | LA FARÁNDULA

No es novedad que muchas figuras del espectáculo se aseguran partes de su cuerpo por mucho dinero. Parece curioso, puesto que lo que uno suele contratar es un seguro contra robos, incendios y cosas similares, pero no un seguro de nalgas. Cinthia Fernández, pretendida modelo, aunque más bien figura del seudoerotismo farandulero argentino, aseguró sus cuartos traseros por temor a lastimarse en la competencia de Patinando por un sueño. Dicho y hecho, una semana después de comenzar en la competencia, se cayó en la pista y esto le produjo un moretón. "Yo ni me podía sentar", dijo.

Es indudable que hay gente que exagera demasiado las cosas y que no sabe lo que es tener un problema de verdad. Pero tengamos en cuenta que el seguro del trasero de Cinthia es de tres millones de pesos argentinos, o al menos es lo que ella declaró. Por una cifra tan alta hay que trabajar mucho, y esto implica exagerar cualquier cosa. Y así, una caída que para cualquier otra persona sería simplemente eso, para ella es algo terrible, una quemadura y un moretón traumático.

Cosas como esta me hacen pensar que la mayoría de las celebridades están demasiado lejos de la realidad. Y al pensar eso también me cuestiono si vale la pena dedicarles tiempo.

Buscando información, encuentro que la cantante pop Mariah Carey aseguró su cuerpo en mil millones de dólares, que Keith Richards aseguró en 1,2 millones su dedo medio, Dolly Parton 600 mil en sus pechos, Tina Turner 3,2 millones en sus piernas, Bruce Springsteen 6 millones en su voz, David Beckham 70 millones en sus piernas y brazos y Jennifer Lopez 27 millones en sus nalgas. Me sorprende. Honestamente. Pero es, obviamente, un gran negocio. Yo debería asegurar mis manos, aunque dan menos plata.

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