EE.UU. AGENCIAS
Después de una semana de intenso debate, los líderes republicanos y demócratas en el Congreso estadounidense alcanzaron ayer un acuerdo para aprobar el plan de rescate financiero por US$ 700.000 millones.
El plan será votado hoy en el Congreso y consiste en que el Estado asuma los créditos más problemáticos de los bancos estadounidenses y tranquilizar la situación de los mercados globales.
El presidente estadounidense, George W. Bush, elogió el acuerdo al que se llegó. "Este proyecto de ley aporta las herramientas y el financiamiento necesarios para contribuir a la protección de nuestra economía contra una ruptura de todo el sistema", indicó en un comunicado de prensa.
Bush señaló que el plan "enviará a los mercados del mundo una clara señal de la voluntad de Estados Unidos de restablecer la confianza y la estabilidad de nuestro sistema financiero".
De todas maneras, ahora los problemas vienen de Europa (ver nota aparte).
"Creo que es un buen resultado", declaró en conferencia de prensa el principal negociador republicano, Judd Gregg. "Espero que la Cámara de Representantes pueda votarlo mañana (por hoy) y que el Senado (también) votará mañana", agregó el senador.
Por su parte, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid dijo que fue "un día muy largo. Francamente, una larga semana", aludiendo a las difíciles negociaciones entre los líderes parlamentarios y la administración Bush.
El Congreso hizo uso de su fuerza política e insistió en que hubiera una mayor supervisión en el control del dinero de lo que la Casa Blanca deseaba.
"No sé de nadie aquí que desee que el centro del universo económico sea Washington``, dijo un alto negociador, el senador Chris Dodd, presidente del Comité Bancario, de Vivienda y Asuntos Urbanos del Senado.
"Le hemos dado al secretario (del Tesoro) la autoridad y los recursos y la flexibilidad necesarios -que él siente que son necesarios- y, por supuesto, él es quien tiene la última palabra para poder avanzar y estabilizar los mercados de crédito y liberar los mercados crediticios", dijo en tanto Gregg a periodistas en el Congreso.
El senador subrayó el papel "muy positivo" que los dos candidatos a la Casa Blanca, Barack Obama (demócrata) y John Mc-Cain (republicano), desempeñaron en las negociaciones.
"Esto es algo que tendremos que asumir y llevar adelante. La alternativa de no hacer nada es simplemente inaceptable", dijo McCain. En tanto, Obama dijo estar inclinado a apoyar el plan "porque creo que Main Street está en juego``, usando el término coloquial empleado para referirse a las pequeñas empresas y la clase media.
PLAN. El proyecto es la mayor intervención económica del gobierno estadounidense desde la Gran Depresión de los años 1930, y tendrá el cometido de apuntalar una economía que no se recupera de la explosión de la burbuja hipotecaria, que ha casi destrozado el sistema bancario global y secó el flujo de crédito.
El Programa de Recompra de Activos en Problemas (TARP, por sus siglas en inglés) permitirá al gobierno la compra de activos a bancos, planes de pensiones, gobiernos locales y otras empresas.
Según un esbozo del plan acordado por los legisladores -transmitido por la oficina de la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi-, los US$ 700.000 millones que se autoriza al gobierno para adquirir activos problemáticos de los bancos, serán divididos en dos tramos de montos iguales.
Se autorizan US$ 250.000 millones y US$ 100.000 millones más si el presidente los considera necesarios. El segundo tramo de US$ 350.000 millones, quedará sometido a un examen posterior del Congreso.
También se prevé la participación del Estado en el capital y en los beneficios de las sociedades a las que se aplica el plan de rescate. El Estado, tendrá prioridad cuando se distribuyan los activos de la sociedades que igualmente quiebren tras haberse beneficiado del plan.
Para controlar y supervisar todo se crearán cuatro agencias independientes, que incluye una presencia en las oficinas del Tesoro, encargadas de realizar auditorías y prevenir fraudes, al igual que un inspector general independiente para observar las acciones del secretario del Tesoro. También permitirá al gobierno ayudar para evitar la ejecución de hipotecas.
Analistas con dudas sobre el proyecto
AFP - El inédito plan de rescate para el sistema financiero estadounidense, que fue acordado en el Congreso y será votado hoy, podría estabilizar los frágiles mercados, pero también tiene su propia cuota de riesgos.
El plan "será en algo un respirador artificial para el sistema financiero de Estados Unidos", dijo Brian Bethune, economista en la investigadora Global Insight.
David Kotok, gerente de inversiones en Cumberland Advisors, dijo que apoyaba el plan de rescate original, pero que ahora tiene dudas tras el paso del mismo por el Congreso. "Si se imponen demasiadas regulaciones, demasiada supervisión, demasiado gerenciamiento y a un costo demasiado alto, entonces se daña el paquete de ayuda", explicó.
Nouriel Roubini, economista de la Universidad de Nueva York dijo que el plan "no hace nada para aliviar la severa presión sobre los mercados de dinero y los interbancarios, que en estos momentos se encuentran al borde de la crisis sistémica".