"Ya no hay más revanchas; ahora es a matar o morir"

| El líder natural del equipo, el capitán que fue elegido por sus compañeros, fue el que no los dejó festejar después de ganar el partido ante Carrasco Polo. Luego de juntarlos a todos y en tono imperativo exigirles mucho más, Llovet dialogó con Ovación y explicó cómo Christians logró ganar el Clausura y forzar la final por el Uruguayo. Apenas terminó el juego le bajó el telón y ahora todos los esfuerzos están puestos en la gran final.

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RAÚL MERNIES

- Escuché mientras habló con sus compañeros ¿Por qué pidió tanta serenidad?

- Justamente eso es lo que les pedí. La verdad es que no tenemos nada que festejar todavía. Nosotros consideramos que esto era una semifinal y nada más. Todavía falta. Además cometimos un millón de errores que no podemos volver a repetir y que no nos van a perdonar la próxima vez. No se puede así. Acepto alegría y que estén contentos porque salimos a buscar un partido que en un momento estaba perdido.

- ¿En qué momento lo sintió así?

-Estábamos 3 puntos abajo y el juez dijo que faltaban 30 segundos, lo único que tenía que hacer Carrasco Polo era conservar la pelota. Incluso haciendo un knock-on y recuperándola, con la ventaja, ya estaba. Tenían el partido ganado, pero nos dieron una oportunidad realmente increíble y la supimos aprovechar. Pero eso no se nos va a dar otra vez y para ser campeones uruguayos, que es nuestro único objetivo, hay que dar el doble de lo que dimos hoy, no podemos cometer esos errores ni tener tantas indisciplinas.

- ¿Dónde estuvo la clave? ¿Cómo logra Christians ganar este partido y forzar la final del Uruguayo?

- En el primer tiempo jugamos muy bien, sobre todo los primeros veinte minutos. Le pusimos mucho ritmo y lo más importante fue que logramos proponer nuestro juego y así dominar el partido. Pero además fue muy importante poder sobreponerse a la frustración, porque en los minutos finales el partido no estaba en nuestras manos, todo lo contrario, ellos tenían un penal que prácticamente liquidaba las cosas. Por suerte para nosotros lo erraron; esa jugada era la última del año para nosotros.

- ¿Y qué pasó después? Porque el juego cambió...

- Sí, la verdad que después no jugamos bien. Cometimos un millón de penales, muchas indisciplinas y se nos fueron. Pero las ganas de ir a buscar el partido hasta el final nunca nos abandonaron. Jamás dimos el partido por perdido y lo recuperamos.

- ¿Cómo sigue la semana? Hay cosas para corregir, ¿no?

- Sí, hay muchísimas cosas para corregir. Nuestras recepciones fueron muy malas y eso no puede suceder. Pero vamos a seguir igual que hasta ahora. Primero hay que recuperarse de esto bien rápido y ponerse a trabajar muy duro esta semana para ir en busca de la final que es lo que queremos.

- Fue la cuarta vez que se enfrentaron en el año, se conocen bastante. ¿Ese aspecto influye?

- Sí nos conocemos y sabemos dónde están las falencias de cada uno, por eso esta semana es clave para los dos. El temas es que por más que ya jugamos cuatro veces, en la próxima no hay revancha, es un solo partido a matar o morir y todo lo que haya pasado antes no importa.

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