DURAZNO | VÍCTOR RODRÍGUEZ
Después de 20 meses en obras reabrió el paseo por excelencia de los duraznenses, con encierros más grandes para los animales, pero que conservan la cercanía con el público. En la primera etapa de reforma la Intendencia invirtió US$ 150.000.
Con gran parte de su infraestructura renovada, el zoológico municipal "Washington Rodríguez Piquinela" volvió a abrir sus puertas el jueves pasado, quedando culminada la primera de tres etapas proyectadas para transformar el sitio y adecuarlo a los tiempos actuales.
En el primer día de reapertura la Intendencia contabilizó entre 4.500 y 5.000 personas. Mimos y funcionarios de la división Turismo recibían a los visitantes entregando folletos explicativos del lugar y de otros centros de atracción del departamento. Grupos de niños de instituciones locales y duraznenses de distintas edades llegaron al lugar para observar animadamente los cambios.
"El paseo se tornó ahora en un ambiente de espacios extensos, planos y ventilados. Mantuvimos toda la vegetación, se le dio mucha importancia a disponer de lugares para el descanso de la gente, juegos para niños y fundamentalmente que estuviera aseado, casi sin olores, que debido a la antigüedad del lugar se tornaban inevitables. Hemos reparado mucho en eso y lo hemos logrado. Las jaulas, salvo algunas excepciones, fueron desterradas", contó el intendente, Carmelo Vidalín.
Como desde hace décadas, en estos días volvieron las clásicas caminatas en familia por las laterales de ruta 5 al Sur, para llegar sin prisa a ver a los animales. No obstante, por unos cuatro o cinco meses el zoológico estará habilitado para el público sólo los fines de semana y con entrada gratuita. De lunes a viernes, los operarios continuarán trabajando en la reforma, explicó el director de Servicios, Armando Martínez.
El emprendimiento total terminará en 2010, según las proyecciones presupuestales previstas por el gobierno local.
Funcionarios de la comuna informaron que la diversidad de animales irá en aumento a medida que se vayan readecuando los lugares. Se pretende que "cuando sean ubicados vivan en un hábitat lo más acorde posible a su naturaleza", dijeron los funcionarios.
Los leones y tigres, por ejemplo, residen ahora en encierros a cielo abierto de unos 1.000 metros cuadrados. Los perímetros están protegidos por tejidos de cinco metros de alto y reforzados en el interior con alambrado eléctrico para evitar que se acerquen.
Pero en la actualidad el animal que acapara la atención es la hipopótamo Pancha, famosa por sus travesuras y por su "afinidad" con los visitantes. El año pasado Pancha se dio el lujo de pasearse por ruta 5 luego de voltear un alambrado, cuando la obra del zoológico recién comenzaba. Hacerla retornar al lugar no fue una tarea difícil, debido a la docilidad del animal y al conocimiento con los empleados.