La tribuna se sumó a mensajes de unidad de líderes blancos

Heber. "Los adversarios no están en el partido, están afuera" | Convención del Partido Nacional. A Lacalle lo recibieron al grito de "¡Presidente, presidente!", y a Larrañaga "¡Olé, olé, olé, Jorge, Jorge!"

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FEDERICO CASTILLO

El mensaje de unidad que enviaron los líderes blancos desde el estrado tuvo eco en las tribunas del Club Trouville. Las banderas de todos los sectores del Partido Nacional flamearon con igual intensidad en cada discurso de los precandidatos.

Si hubo ayer en la Convención blanca un adelanto del proselitismo interno que se viene, éste quedó más cabalmente demostrado en las afueras del Club Trouville.

La calle Chucarro estaba tapizada de carteles, pasacalles y afiches de los tres precandidatos nacionalistas que compiten por ser el candidato único del Partido Nacional en las próximas elecciones.

Y en esa guerra por imponer presencia, claramente asomaron las listas del senador Jorge Larrañaga por sobre el resto. Eso fue afuera. En el gimnasio la situación se presentó más democrática: a la izquierda del estrado se ubicaron banderas y adherentes de Larrañaga; al centro estuvieron los del intendente de Durazno, Carmelo Vidalín, y a la derecha los militantes de las listas del ex presidente Luis Alberto Lacalle hicieron flamear sus banderas.

Pero a la hora de los discursos se notó que todas las insignias se transformaron en una sola. Es que la mayoría de los oradores -y en especial quienes disputarán la interna- enviaron desde el estrado señales de unidad partidaria que fue festejada por militantes de todos los sectores.

"Los adversarios no están dentro del Partido Nacional, están afuera", expresó el senador Luis Alberto Heber y sonaron fuerte redoblantes y cornetas.

Primera fila. Las chapas recalentadas por el sol que pegó durante la tarde en el techo del club pocitense colaboraron para elevar la temperatura en un gimnasio repleto.

Con look informal, en mangas de camisa, los precandidatos se ubicaron en la primera fila. Vidalín estuvo un rato largo sentado bastante más al fondo, entre los convencionales, pero después pasó al frente.

Lacalle estuvo flanqueado por Heber y el senador Francisco Gallinal. A unos diez asientos hacia la izquierda se encontraba Larrañaga acompañado por el senador Sergio Abreu.

El discurso de Vidalín fue muy festejado por los jóvenes. Un grupo de militantes de la lista 71 (de Lacalle) le reclamó, insistente, que no se olvidara del Pilsen Rock. Cuando a Lacalle le tocó el turno de hacer uso de la palabra, muchos de los que estaban sentados se pusieron de pie para aplaudirlo al grito de "¡presidente, presidente!". Ni bien bajó del estrado, otra señal de unidad se hizo evidente en el Trouville: le dio un abrazo a Larrañaga, quien subía para cerrar la Convención con su discurso.

"Olé, Olé, Olé, Jorge, Jorge", fue el cántico fútbolero que bajó desde las gradas para recibir al líder de Alianza Nacional.

Los tiranos tiempos de la televisión (el evento fue televisado por VTV) fueron los que mandaron durante los últimos discursos. Un joven del canal se desesperaba haciéndole señas para que redondearan sus palabras. Lacalle advirtió el mensaje más rápido que Larrañaga. El propio ex presidente le terminó avisando al renunciante presidente del Directorio que el tiempo se le terminaba.

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