JUAN EDUARDO AZZINI
Desde la iniciación de este gobierno se han expresado en distintas oportunidades, por altas jerarquías del mismo, frases y conceptos que intentan precisar algo positivo. Aunque carezcan de sustancia concreta y hasta de aplicación inteligible.
-Comenzando por el "Festejen Uruguayos", que no indica qué es lo que se va a festejar si recién era el comienzo. Y quien festejaría, serían sólo los votantes ya que, "la mitad menos uno" que no los votó.
-Cuando en los últimos meses de 2007 se frenó el IPC para evitar complicaciones, se dijo que se trataba de "una inflación excelente". O sea que el terrible flagelo, considerado siempre como una patología económica, podía ser excelente. Todo cambia: ahora hay inflaciones buenas y malas.
-Se habló de "rentabilidad negativa" cuando algún Ente Autónomo tuvo pérdidas. Esto nos recuerda aquel relato de Don José Santos Chocano sobre el pastor de Jaén: "Para las cuestas arriba quiero mi mulo, que las cuestas abajo yo me las subo". También hemos oído sobre el patrimonio negativo, en lugar de expresar que el Pasivo es mayor que el Activo.
-Cuando la recuperación de 2004 se intensificó con el nuevo gobierno, se dijo que era "un crecimiento asiático". ¡Vaya comparación! En Asia también existen países estancados y que no salen de la pobreza, salvo ciertas clases privilegiadas.
-En momentos que la recaudación tributaria comenzó a crecer (IRPF, IVA, Contribución, y otros), la novedosa etiqueta fue: "espacio fiscal". Vale por la novedosa. Pero ¿por qué no hablar claro y decir superávit fiscal, por ejemplo?
-Otra etiqueta muy frecuente es "país productivo". Porque no es un país el que produce (salvo en el viejo orden soviético), sino sus trabajadores, organismos, sectores, grupos sociales, artesanos, fábricas, distribuidores, servicios, etc. Producir es transformar, evolucionar, idear y concretar, plasmar proyectos en realidades. Y todo eso y mucho más, lo hacen los habitantes y no el Estado. El que sólo debe actuar para proteger, estimular y no complicar y enlentecer la actividad privada.
-Para justificar el perverso IRPF, carente de alma, de equidad y de simplicidad (hemos perdido a esta altura la cuenta de la cantidad de decretos, resoluciones, plazos sistemas, cálculos, variaciones, métodos y cambios permanentes), se usa otra etiqueta: "Paga más el que más tiene". Craso error. Es siempre la clase media, y, en nuestro caso, también la clase media baja, la que soporta el mayor peso del impuesto. Pregunten si tienen dudas. Además, se ha olvidado un tema capital como la traslación del impuesto, un tema exquisitamente presentado por el profesor alemán Hors Recktenwald que distorsiona en los hechos el mero impacto del impuesto.
-Últimamente se presentó el "sistema de contralor de precios social". ¿A qué llaman así? ¿A los acuerdos, presiones, persuasiones, las ventas forzadas a baja calidad, los "toqueteos", la salida en los medios, y otros procedimientos similares, que sólo manejan cifras y no realidades?.
-Apareció también el "socialismo real". ¿Es que hay un socialismo imaginario? ¿Qué se hizo de las teorías económicas y sociales del socialismo verdadero y clásico?
-¡Y qué me dicen de ese nuevo invento llamado "presentismo"! Pagar otro sueldo aunque sólo concurra. Pero esto es otra historia.