DURAZNO | VÍCTOR D. RODRÍGUEZ
El aeropuerto internacional de alternativa de la brigada aérea II de Durazno, fue el lugar elegido por estudiantes avanzados de ingeniería electrónica de la Facultad de Ingeniería para lanzar al espacio (por segunda vez en poco más de un año) un globo aerostático, integrado a un ambicioso proyecto tendiente a que Uruguay pueda llegar a construir en 3 o 4 años su propio satélite dedicado a fines experimentales y educativos.
El grupo de alumnos, apoyado por docentes de la referida cátedra, lanzaron a la estratosfera en la madrugada de ayer un globo inflado con helio, portando instrumental electrónico rastreado desde el suelo por GPS para reunir información que será complementada a los contenidos ya recopilados en la primera etapa del proyecto, que tuvo su comienzo en abril de 2007. En ese momento, desde la misma base militar fue liberado un objeto similar recogido horas después en campos de Treinta y Tres.
El aeropuerto duraznense está en una ubicación geográfica privilegiada para este tipo de experimentos, porque permite una rápida localización del instrumento y no corre peligro de caer fuera de fronteras.
El globo aerostático lanzado ayer de madrugada desde el campamento instalado en pistas de la brigada duraznense, ascendió 30.000 metros para luego explotar por expansión y caer protegido por un paracaídas, recabando precisa información sobre los niveles de radiación a esa altura, y determinar si afecta las memorias electrónicas que se utilizan en el mundo de la tecnología, como el caso de los "pen drivers".
Sebastián Fernández (docente) y Matías Lens (estudiante), integrantes del grupo, dijeron que todo el proyecto y el diseño electrónico correspondió a los estudiantes avanzados uruguayos y que se realiza en conjunto entre la Facultad de Ingeniería y una red de universidades de Europa y de América Latina, con el objetivo de ensayar o medir el efecto de radiación en memorias en condiciones climáticas adversas. "En este caso la medición se realizó a menos 70 grados e igualmente se piensan obtener datos valederos, sin daños", aseguraron. "A nivel de tierra existe cierta cantidad de radiación, pero a 30.000 metros hay casi 2 mil veces más, entonces los efectos que se esperaría tener en 2 mil horas en la tierra, se pueden lograr con 1 hora de vuelo a esa altura", subrayaron. "De ahí surge esta idea de poner en una canasta una memoria atada a un globo estratosférico inflado con helio que sube a 30.000 metros".
Lens explicó que la placa incorporada a la canasta enviada al cielo "realiza la comprobación de posibles errores en la memoria (que mide la radiación), si éstos se producen se comunica con otra placa diseñada por nosotros y fabricada en Francia, que a su vez transfiere a otro transmisor, generando así los datos hacia dos estaciones montadas en tierra durante la operación; una en el aeropuerto de Durazno y la otra móvil en Sarandí del Yí".
Los participantes consideraron la experiencia como muy positiva, al cumplirse "todos los objetivos planteados". La placa fue localizada ayer en la localidad de Molles de Godoy, departamento de Lavalleja, 150 kms al noreste del lugar de salida.
En la estratósfera
El 23 de abril del año pasado fue la primera experiencia de ese tipo en Santa Bernardina cuando un grupo de estudiantes avanzados de ingeniería eléctrica de la Universidad de la República, mandó a la estratósfera un globo aerostático, monitoreado por sistema GPS, que captó las primeras imágenes de Uruguay desde 30.000 metros de altitud.
Ese día el elemento permaneció más de tres horas en el aire (de 9 a 12:30 horas) hasta que explotó por expansión, siendo localizado por una mujer en la zona rural de Quebrada de los Cuervos, en el departamento de Treinta y Tres. El experimento dotado de varias fases, de las que se han cumplido dos, permitirá en 3 o 4 años que Uruguay pueda tener un satélite de menores dimensiones que los habituales, ideado y fabricado "made in Uruguay", dedicado a fines experimentales y educativos.