DANIEL ISGLEAS
Por lo que marcan los colorados en las encuestas -9% de intención de voto-, no estarán en la definición electoral. Un horizonte posible es que, con el Partido Nacional en el balotaje, hagan un acuerdo. Jorge Larrañaga ya los invitó; tiene riesgos.
Una coalición con los blancos parece un buen negocio: permitiría que en caso de ganar el Partido Nacional, los colorados participaran del gobierno. Desde puestos clave en el Estado, quizás hasta ministerios, podrían trabajar en el proceso de reconstrucción partidaria.
Sin embargo, sin vanidades -aseguran- algunos de sus dirigentes más representativos hoy desoyen orientaciones de la vieja guardia. Afirman que trabajan para lograr llegar al balotaje por sus propios medios.
Así toman distancia de una oferta que deslizó el presidente del Directorio del Partido Nacional, Jorge Larrañaga, cuando el miércoles 17 visitó el Comité Ejecutivo Nacional colorado y sondeó la posibilidad de acordar un acercamiento ahora que refuerce al nacionalismo.
Es claro, de conversar con unos y otros, que los líderes colorados más experimentados, como el ex presidente Julio María Sanguinetti, actual secretario general partidario, tiene un punto de vista distinto al de los colorados "renovadores", como los precandidatos Pedro Bordaberry, José Amorín y el intendente Tabaré Viera. Resulta lógico: desean alimentar la llama de la falange partidaria y, sobre todo, evitar que votantes colorados consideren que el "voto útil" estará en apoyar a los blancos en la primera vuelta.
El más proclive a acordar es Amorín. El precandidato de la Lista 15 admite que trabaja para llegar, pero reconoce que si no se logra "vamos a apoyar a aquel con quien tengamos más afinidad y con quien acordemos en lo programático". En buen romance, con los blancos.
"Un escenario (para lograrlo) puede ser una coalición desde donde podamos trabajar, como por ejemplo desde el gobierno", admite.
Pero Viera no está tan de acuerdo con Amorín. Asegura que este no es el momento de hablar de acuerdos o coaliciones" y que Larrañaga se adelantó a los tiempos. Advierte sobre la posible pérdida de identidad y confusión del votante colorado. "Primero hay que elegir el candidato y definir nuestro programa. Queremos ir a la primera vuelta con vocación de estar en la definición y recién después conversaremos sobre aspectos programáticos", señala. "Los colorados somos colorados y votamos a colorados", porque si no hay confusión donde mucha gente hace el balotaje adelantado y desde ahora votará a los blancos", subrayó.
Y advierte: "Si no crece el Partido Colorado va a ganar de nuevo el Frente Amplio".
Bordaberry, por su parte no interpretó la visita de Larrañaga como la antesala de una alianza o coalición. "Es un tema que hay que dejar para luego de las elecciones del año que viene. Recién después de la primera vuelta se sabrá si se necesitan coaliciones o no", sostuvo.
Bordaberry se tiene fe, pero no baja la cortina. "Lo que se puede ir haciendo ahora es mantener los puentes tendido con los blancos", señala.
Tienen su preferido
Los colorados prefieren a Larrañaga antes que al líder de Unidad Nacional (UNA), el ex presidente Luis Alberto Lacalle como candidato blanco. Tienen más sintonía con aquel.
Muchos recuerdan con cierta molestia la actitud de Lacalle que no asistió al homenaje a José Batlle y Ordóñez al que fue invitado en 2006, lo que sí hizo Larrañaga. El miércoles 17, el comité ejecutivo nacional colorado recibió a una delegación del Directorio del Partido Nacional en la que no había ningún dirigente lacallista.