"Los migrantes, legales o no, requieren protección"

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XIMENA AGUIAR

En una pausa en la VIII Conferencia Sudamericana sobre Migraciones que se realizó en Montevideo, el flamante director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) habló con la prensa sobre los desafíos que implica la existencia de más de 190.000.000 migrantes en el mundo y sobre las políticas que pueden promover países con altas tasas de emigración, como Uruguay.

-¿Cuáles son las regiones más complejas en el mundo en materia de migración?

-Estamos experimentando el mayor movimiento de personas desde los inicios del siglo XX, cuando el 3% de la población mundial estaba en movimiento. Actualmente hay más de 190.000.000 migrantes en el mundo. Esto plantea desafíos para todos; toda región en el mundo tiene desafíos importantes en temas de migración.

-¿Qué políticas necesitan tomar países con alta emigración, como Uruguay?

-La meta debe ser que la migración sea algo positivo para el país. Esto significa que tienen que tener algún arreglo para que los uruguayos que emigran tengan sus derechos asegurados. Respecto a la fuga de cerebros, hay países que están buscando la forma de que los nacionales que migran continúen contribuyendo con sus países de origen. También hay disposiciones para lo que se llama la migración circular. La persona sabe que al volver tiene el derecho de emigrar de nuevo al país al que se había ido. Eso alivia la presión y puede ser muy positivo para el país, porque quien migró puede volver con nuevas habilidades o capital para invertir.

-¿Y respecto de las remesas?

-Las remesas anuales, globalmente, están en el orden de US$ 300.000 millones. Esa cifra es algo así como el triple de la asistencia externa global. Hay 41 países que tienen 20% o más de su población en el exterior, y las remesas representan un porcentaje muy importante de su producto bruto interno. Pero las remesas tienen sus limitaciones. A menudo tienen un costo social, porque el trabajador está separado de su familia, y eso presiona el entramado social. Además, son fondos privados, no necesariamente destinados al desarrollo institucional. Por eso hay países, como México, que dialogan con sus emigrantes para ver cómo pueden colaborar con el desarrollo de sus pueblos de origen.

-¿Cómo evalúa las políticas migratorias de los países latinoamericanos?

-Participo como observador en el congreso. Mi impresión es que los países latinoamericanos se dan cuenta de que ya existía entre ellos un consenso muy amplio sobre las políticas y de que van a poder tratar las cosas mejor si se unen que si lo hacen de forma aislada. Por ejemplo: para apoyar y proteger a sus nacionales no tienen suficientes consulados en el exterior, entonces empezaron a explorar formas en las que podrían trabajar juntos. La intención es ayudarse mutuamente.

-¿Qué desea lograr como director de la OIM?

-Por el momento, quiero continuar el buen trabajo que se está haciendo. La organización es conocida por su capacidad operativa y queremos que la continúe. Pero también queremos que la OIM esté mucho más vinculada al diálogo sobre migración, y hay ciertas áreas en las que querría que tuviera un papel mucho más activo. Una: el tráfico y la trata de personas, que es un asunto grave y afecta especialmente a mujeres y niños.

-¿Qué puede hacerse?

-Varias cosas. Asegurarse de que los países tengan una legislación sobre el tema, y que los funcionarios públicos tengan la autoridad y la capacidad de implementarlas. Tiene que haber un componente informativo, para que la gente no caiga de forma inocente en las trampas, y tiene que haber un diálogo, como el que estamos teniendo en esta conferencia. La OIM, como otros organismos, tiene que consagrar fondos para sensibilizar a través de los gobiernos a los pueblos e informar, capacitar y sensibilizar a la policía de migración. Y brindar asistencia a las víctimas, para poder reintegrarlas a la sociedad.

-En temas como los derechos humanos en los centros de detención. ¿Debería la OIM tener una posición más clara?

-Creo que la OIM tiene una posición muy clara al respecto. Estamos procurando que los derechos humanos de todos los migrantes sean protegidos, sean legales o estén en una situación irregular. Son seres humanos y requieren protección.

-La nueva reglamentación europea, ¿qué consecuencias puede traer a Latinoamérica?

-Ese es uno de los temas clave que se discutieron en esta conferencia. Aún no conocemos las conclusiones, pero confío en que los gobiernos del Sur continúen el diálogo con los europeos.

-¿Está el mundo dividido en torno a dos visones opuestas sobre la migración?

-Obviamente, cada uno tiene sus propios intereses nacionales. Los países de emigrantes tienen en mente el tema de la protección de sus nacionales, de que puedan volver, que haya acuerdos más liberales, y los países receptores están interesados en cómo detener o controlar la inmigración ilegal. Y cómo tratar las causas por las que la gente quiere irse de sus países ilegalmente. En última instancia, las dos preocupaciones se juntan.

Perfil

Nombre: William Lacy Swing

Nacionalidad:

Estadounidense

Cargo actual:

Director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Una Vida de diplomacia

Diplomático de carrera,

William Lacy Swing ha sido embajador de Estados Unidos en la República Democrática del Congo, Haití, Nigeria, Sudáfrica y Liberia, entre 1979 y 2001. De 2001 a 2003 fue Jefe de la Misión de la ONU para el Referéndum del Sahara Occidental.

En 2003, el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, lo nombró representante especial para la R.D. Congo y jefe de la misión de la ONU en ese país, a cargo de la operación de mantenimiento de la paz más vasta de las Naciones Unidas.

Una voz latinoamericana para la migración

La VIII Conferencia Sudamericana sobre Migraciones (CSM) reunió en Montevideo a representantes de los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Guayana, Surinam, México, El Salvador y Uruguay, y de varias organizaciones no gubernamentales.

En la primera jornada, se manifestó la voluntad de que en los foros internacionales haya una voz común de América del Sur y se resolvió darse los medios para la creación de una Red Sudamericana de Estudios Migratorios (Red Sem).

En su declaración final tentativa se busca dotar a la CSM de la legitimidad necesaria "para hacer sentir su presencia en foros políticos y organismos especializados de las Naciones Unidas (ONU), Secretaría General Iberoamericana (Segib), Organización de Estados Americanos (OEA) y Unión Europea (UE)", informó la agencia AFP.

El subsecretario de Relaciones Exteriores, Pedro Vaz Ramela, destacó en su intervención "la atención a nuevas demandas de la diáspora", e informó que según un informe reciente de la cancillería serían 497.000 los uruguayos residentes en el exterior, que sumados a sus descendientes implicarían unas 600.000 personas: equivale casi al 18% de la población uruguaya.

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