En una ceremonia a medio camino entre lo solemne y lo informal, se incorporaron ayer como académicos tres nuevos médicos a la Academia Nacional de Medicina.
Se trata del gastroenterologo y responsable de dicha especialidad en el Hospital de Clínicas, Henry Cohen; el especialista en medicina interna, medicina intensiva y farmacología, Juan Bagattini; y la experta en bioética y presidenta de la Comisión de Bioética del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), Teresa Rottondo.
Además, se distinguió como académico honorífico al endocrinólogo Juan Ravera por su larga trayectoria en la especialidad.
Ravera, emocionado, ofreció el discurso más ovacionado de la noche. Luego de recorrer con anécdotas los caminos de su profesión, destacó su "asombro" por la distinción y señaló que los principales ingredientes para trabajar en la medicina son la admiración, el afecto, el agradecimiento y el entusiasmo.
Cohen, el más joven de los académicos, expresó en su discurso algunos de los retos que deberá enfrentar la Academia. Subrayó que se debe trabajar para frenar el "desigual acceso a la salud". Y prometió renovar el compromiso de "mucho trabajo y diálogo" para enfrentar la gestión.
El presidente de la Academia Nacional de Medicina, Roberto Quadrelli, señaló que la incorporación de estos médicos a la Academia es "un momento cumbre" que reconoce la destacada labor de los distinguidos y recordó que pertenecer a la Academia, en cualquiera de sus jerarquías, "no es un mullida poltrona para descansar luego de la labor de toda una vida", sino que implica un desafío para lograr los objetivos que persigue la institución.
La Academia Nacional de Medicina fue creada por ley en el año 1974 y entre sus objetivos se destacan el estimular el conocimiento y la investigación en todos los campos de las ciencias médicas; dar opinión frente a los grandes problemas médicos y asesorar a las instituciones públicas y privadas en todo lo referente a la medicina o ciencias afines; fomentar la ética y la dignidad en el ejercicio de la profesión; y difundir fuera y dentro del país los trabajos nacionales.
"No es tarea sencilla", expresó Quadrelli. "Ser académico implica un esfuerzo pleno de obligaciones y un nuevo desafío en una etapa de la vida en la que muchos aspiran a un plácido descanso".