Alteza imperial tendió puentes con uruguayos

Princesa llegó para el centenario de la migración japonesa

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En 1908 llegó al país el primer inmigrante japonés, Seiji Tsubota. Vivió en Uruguay pero no dejó descendencia. Cien años después, la princesa Takamado pisó suelo uruguayo para celebrar el centenario de la migración japonesa en nuestro país.

Takamado estuvo ayer en el Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes recorriendo el Jardín Japonés, donde plantó un árbol de sakura, un cerezo que simboliza a la Casa Imperial y que, como flor nacional, tiene su presencia en prácticamente todos los parques de Japón. No sólo estuvieron presentes las autoridades municipales. También vinieron representantes de los emigrantes japoneses en otros países de América.

"Nosotros nos sentimos muy honrados de que una personalidad del Palacio Imperial nos visite. Antes de la Segunda Guerra Mundial, ver a una personalidad de este tipo era casi imposible", dijo el presidente honorario de la Asociación Panamericana Nikkei, Carlos Kasura.

Kasura explicó que en escala jerárquica, Takamado ocupa el quinto lugar en la Casa Imperial. "Es un poder moral, no es ni político ni económico. Esta casa imperial tiene 2.568 años ininterrumpidos de gobierno. Es por eso que los japoneses y sus descendientes le tienen sumo respeto a estas personas", indicó el visitante.

El Jardín Japonés del Prado luce una placa que recuerda la visita de su alteza imperial la princesa Sayako, que estuvo en Uruguay el 17 de noviembre de 2003.

El jardín fue proyectado y construido por el paisajista Haruho Ieda e incorpora las dos religiones principales de Japón: el budismo y el shintoismo. Tiene su casa de té y puentes que simbolizan la unión entre dos orillas y dos mundos: el de los hombres y el de los dioses.

CEREMONIA. Luego de visitar el Jardín Japonés, Takamado asistió a la ceremonia de los 100 años de la inmigración japonesa en Uruguay, donde se ejecutó una canción conmemorativa titulada "Manos". La parte instrumental estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica Juvenil "José Artigas" y el canto, de la soprano japonesa Eiko Senda. Cerrando su visita al país, la princesa se encontró con el Grupo uruguayo para el estudio y la conservación de las aves, en su calidad de presidenta honoraria de la Bird Life International.

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