ANDREA DURLACHER
Rosina Rubio dirige el taller de Montevideo junto a su esposo, Pablo Salgueiro. Allí, trabajan con cerámica o vidrio fundido y enseñan la técnica. Ahora también participa en la organización del Primer Encuentro de Ceramistas del Uruguay, que se celebrará del 20 al 23 de septiembre en la Escuela Pedro Figari de la UTU, en Montevideo. Los que asistan al encuentro, podrán elegir entre 14 talleres de temas relacionados con la cerámica. Participará desde el escultor hasta el fabricante de platos, el objetivo es que los trabajadores de la cerámica se conozcan.
Rosina tiene rulitos cortos, marrones. Se la ve menudita y clásica; rodeada de mesas amplias y bancos de colores. Seguro que le vendría mal el pelo largo para trabajar. Y no le combinaría con su ropa de tonos cálidos, y su manera de vincularse a la cerámica, más pacífica que transgresora. Parece que no pasa mucho rato sola. En la entrevista la acompaña el esposo, y dos personas -quizá tres- trabajan en las mesas de atrás. No perciben el movimiento, continúan. Hay algo lúdico, efímero, pero trascendental a la vez, en las obras de cerámica, y en el pelo de Rosina.
Su padre dirigía el taller de Montevideo, hoy se encarga ella junto con su esposo, Pablo Salgueiro. Allí trabajan con cerámica o vidrio fundido y enseñan la técnica. Han expuesto sus trabajos en el Subte Municipal y en el Museo del Azulejo.
Ganó un premio de Fondos Concursables MEC, en febrero de este año, junto con tres colegas (Mercedes González, Carmen Zorrilla y Alexandra Novoa). El premio es el apoyo para realizar una investigación sobre cerámica, llamada: "Rescate de la memoria de la cerámica en el Uruguay: cinco grandes exponentes". Investigarán la obra de Marco López Lomba, Tomás Cacheiro, Eva Díaz, José Gurvich y José Collel. Publicarán 1000 libros el año próximo. Cada uno vendrá con un DVD y un afiche, que se distribuirán gratis en diferentes puntos del país (escuelas, bibliotecas, museos). Sobre su investigación, comenta que la cerámica es más difícil de divulgar porque, a diferencia de la pintura, no suele aparecer en museos sino en colecciones particulares.
CERAMISTAS UNIDOS. Rosina trabaja en la organización del Primer Encuentro Nacional de Ceramistas que se celebrará del 20 al 23 de septiembre, en la Escuela Pedro Figari de la Universidad del Trabajo (UTU). La consigna "aprender y conocernos", parte de un grupo de ceramistas que desean saber más sobre su trabajo. Quieren aprender sobre temas como la construcción de hornos, la cocción de las piezas, la formulación de esmaltes y pastas cerámicas, sus empleos, entre otros asuntos técnicos. El encuentro será auspiciado por la UTU y la Intendencia Municipal de Montevideo. Los interesados, pueden enviar sus preguntas a colectivoceramica@gmail.com. Los inscriptos participarán en talleres de pastas cerámicas, modificación de esmaltes industriales, salida laboral, fabricación de hornos de leña, pasta de papel, uso del torno, entre otros. "Los artesanos que ahora producen cerámica necesitan estudiar por qué la gente dejó de consumir sus productos". Son caros, en comparación con la cerámica china. "La diferencia es que al trabajo del artesano se le nota la mano de obra".
AUTOBIOGRÁFICA. "La cerámica tiene que ver con lo que la persona ha vivido". Algunas obras alegran al que las contempla. Pero en el apuro por producir, a veces el autor olvida quién es. "Lo que importa es que al espectador le mueva algo que se traduce en el deseo de hacer cerámica". No le resulta tan relevante el mensaje que le motivó a crear la obra, como la percepción del que la mira: "Hablamos con el lenguaje de la cerámica, y aunque la persona que la contempla no la compre, si no pasó desapercibida por su vista, ya alcanza".
"Para nosotros la técnica no es lo más importante porque la cerámica no es un medio sino un fin, el de mover la subjetividad en el otro". Rosina cuenta que la motivación primera para trabajar con cerámica es interna. Luego nace el deseo de compartir: "Pero haríamos lo mismo si el otro no lo viera".
Recomienda la cerámica pa-ra los adultos mayores. Porque muchos tienen tiempo, perdieron muchas cosas en la vida, y se deprimen por la falta de ocupación: "Da tanta alegría al salir del horno, es mágico, nadie sabe con qué se va a encontrar". Mientras lo dice, muestra un polvillo gris opaco dentro de un pequeño frasquito de plástico y boca ancha. El tono sin energía, se convierte en turquesa brillante. Quizá ese giro demuestra que lo oscuro podría volverse brillante tras un proceso interno. O quizá sólo demuestra el placer que da modificar algo del mundo: "No hay forma de no soñar con cerámica y vidrio, porque la transformación es muy grande".
Perfil
Nombre:
Rosina
Rubio
Nació en:
Montevideo
Profesión:
Artista, ceramista
Otros datos:
Heredó de su padre el taller de Montevideo y el gusto por la cerámica. Ahora ella dirige el taller.
La palabra "colectivo"
Para la Real Academia Española, la palabra "colectivo" significa: "Que tiene la virtud de recoger o reunir". El trabajo solitario no demanda acuerdos, permite la resolución veloz de los -siempre internos- conflictos, y permite aprovechar los ritmos naturales de energía. Pero, por más talento que una persona tenga, sólo verá con tenacidad una cara del asunto. Rosina participa en la creación del colectivo de ceramistas uruguayos, para potenciar los resultados de todos los vinculados al mundo de la cerámica. Desea capitalizar las obras, generar instancias nuevas para compartir el conocimiento y potenciar el talento de cada uno, a través del valor que genera la unión, bien encarada.