Todos hablan de Karina y Petinatto (1)

MATÍAS CASTRO

El martes por la noche Roberto Petinatto en su programa Duro de Domar volvió a dedicar una gran segmento a Karina Jelinek. Es por todos sabido que esta chica no se caracteriza por ser una intelectual. Pero buena parte de las estrellas de la televisión comparten esa misma característica.

De todos modos hay un aspecto que salta a la vista, y es la actitud de inteligencia superada de parte de Petinatto y su equipo con respecto a Jelinek. Si están tan por encima de ella y sus tonterías, ¿por qué le dedican decenas de minutos a la semana? En cierto sentido me hacen acordar a los chicos de liceo que, por creerse vivos, dedican incontables horas a molestar a otros más tímidos o físicamente más débiles. La diferencia es que en el liceo hay chicos de 14 o 15 años, y en Duro de acostar hay figuras medianamente inteligentes ya bastante creciditas para esas cosas. Pero la televisión de los vivos es así, y se alimenta del gran espectáculo protagonizado por cerebros como el de Jelinek, Rocío Marengo, Belén Francese y otras más.

El tema da para reírse, es cierto, y para hacer bromas o ironizar. Pero no para burlarse. Si uno está por encima del otro (o cree estarlo, como indica la actitud de Petinatto y sus amigos), si uno es más listo que el otro, entonces lo demuestra corriendo más rápido, moviéndose en otra dirección o haciendo algo más productivo. Aquel que es verdaderamente listo no se queda junto al supuesto tonto señalándole con saña sus defectos todos los días.

Si bien el caso de Petinatto se diferencia por una actitud, este diagnóstico puede alcanzar a todos los programas que hablan de la televisión, se burlan, ironizan y se ríen, dedicándole cientos de horas a machacar y repetir lo que supuestamente critican. De tanto reírse, al final lo glorifican.

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