La Pasionaria de derecha, sombra firme para Obama

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DANIEL HERRERA LUSSICH - EN WASHINGTON

CORRESPONSAL PERMANENTE

La joven aspirante, de 44 años, despierta un entusiasmo asombroso en el electorado americano,especialmente entre las mujeres. "Es una más de nosotros, es una más de nosotras", entonaban con insistencia la frase y volvieron sobre el ¡Sarah Barracuda!

Ese apodo surgió en sus épocas universitarias, cuando jugaba basquetbol con tanta fuerza y fiereza que le llamaron Barracuda. Logró el título estadual y nacional universitario. Se la consideraba una gran deportista. Y hace pocas horas el candidato demócrata a la presidencia, Barack Obama, 47, que también hasta hace pocos años practicaba basquetbol y dicen que muy bien, en tono de solfa, la invitó a un encuentro. Sus admiradoras en respuesta al rival demócrata recuerdan las épocas de éxito de la candidata y también replican el desafío burlón de Obama.

Sarah Palin es un extraño fenómeno que hace revivir la figura de John McCain y opaca al carismático y hasta ahora casi seguro nuevo ocupante del salón oval de la Casa Blanca.

Toda la atención de los estadounidenses, desde la Convención Republicana, se dirige hacia Palin, unos con desbordante entusiasmo, otros con mirada de temor; unos ven la posibilidad de un éxito en el que no creían, los segundos un riesgo enorme para lo que parecía una segura victoria de Obama, el próximo 4 de noviembre.

¡Sarah, la pasionaria de derechas!, también la apodan, trazando un paralelo por su aparente espíritu luchador con la líder española Dolores Ibarruri Gómez, La Pasionaria, activa comunista, muy apegada al régimen soviético, que enfrentó a Franco, y llegó a diputada de las Cortes de España al final de una vida incansable de constante riesgo y que murió a los 93 años. ¡Sarah la supermujer!, titula New York Times.

Pero, ¿qué condición especial tiene Sarah Palin para estar cautivando en menos de un mes a millones de estadounidenses?

Es una figura carismática, tiene un atractivo que apasiona a las mujeres y capta a los hombres y aún a los jóvenes, terreno que domina desde el comienzo el mismísimo Barack Obama.

¿Resiste el análisis más profundo? Aún es prematuro descifrarlo. Y cuando llegue el momento habrá corrido la fecha del acto electoral de noviembre.

Es una atractiva joven (ganó un concurso de belleza siendo estudiante), fue "porrista", animadora de equipos deportivos, excelente esquiadora, cazadora, jugadora y fanática del hockey, correcta estudiante de la Universidad de Hawai, a la que también fue Obama, el que luego brilló en la afamada Harvard al igual que su esposa Michelle.

Palin sorprendió a todos en el discurso de aceptación de la candidatura, levantando al público entusiasta durante largos minutos de sus asientos. Se ha lanzado a asambleas sin el compañero de fórmula; los aplausos han sido también prolongados y entusiastas. Pero no ha dicho nada deslumbrante, sin embargo no hay duda que atrae y capta la opinión de la gente. "Está resultando un fenómeno", definió hace unas horas el conocido comentarista de la CBS, David Letterman.

Y la prueba de su extraño magnetismo con el electorado; el republicano se ha volcado en su totalidad y en gran parte los entusiastas de Hillary Clinton, que resisten a Obama, surge de los virulentos ataques que le han dirigido los candidatos demócratas a presidente y vice.

Pero la prueba más concluyente de los alertas rojos que despierta Palin, sale de los 100 miembros del Partido Demócrata que se trasladaron a Alaska para investigar hasta los mínimos detalles de la vida de Sarah Palin. No volvieron con las maletas llenas de cargos. Los dardos se dirigieron hacia el fuerte apoyo que ella había dado originalmente a la idea y luego por vía del pedido de recursos al gobierno federal y al Congreso para construir un puente muy costoso, apodado el "puente a ninguna parte", porque realmente no tenía una ruta hacia un punto de interés. También se señala que dio orden de despedir a su ex cuñado, miembro de la Patrulla Fronteriza, que tuvo un agitado divorcio con su hermana. Ambas acusaciones las niega ella rotundamente y también su entorno político de Alaska.

En el estado la consideran incansable luchadora. Irrumpió su carrera a la política elegida alcalde de Wasilla, un pueblo de menos de 8 mil habitantes. Desde hace dos años es la gobernadora de Alaska, después de derrotar en dura batalla a su rival, el que era titular del cargo y también del Partido Republicano.

El electorado la observa como una clásica y aguerrida mujer de la extendida clase media estadounidense.

Es madre de 5 hijos, quiso que naciera el último, aún sabiendo desde el comienzo que padecía del síndrome de Down. Otra de sus hijas, de 17 años, está embarazada, madre soltera, aunque contraerá matrimonio en poco tiempo. Uno de sus varones parte en estos días para incorporarse al frente de guerra en Irak.

Es una hábil cocinera, los domingos concurre, después de cumplir con los ritos religiosos, con toda la familia, su marido e hijos, a los partidos de hockey en el hielo como una fanática más.

Es una mujer de ideas de la derecha dura, contraria radical al aborto, a la unión de homosexuales, al manejo de células madres aún con fines científicos, extremadamente religiosa, enemiga del "establishment" de Washington y nada inclinada a tener proximidad con la prensa, la resiste, en especial a los columnistas de las grandes cadenas de televisión.

No se pronuncia del problema inmigratorio, tampoco debe estar muy próxima a una amplia solución. Es miembro de la Sociedad del Rifle, uno de los grupos más fervorosos en el libre uso de armas.

Una joven mujer que ha dado, sin muchas razones e inesperadamente, el gran empuje a un John McCain, héroe de guerra, pero con 72 y un físico desgastado por las torturas recibidas durante siete años de prisión en Vietnam y un cáncer de piel, que se le ha extraído totalmente del pómulo izquierdo, aseguran los médicos, aunque lo ha obligado a siete intervenciones quirúrgicas.

Una candidata de la derecha más conservadora, que tiene sus expresiones más cercanas con las posiciones de los impopulares George W. Bush o Dick Cheney, que con el propio candidato más liberal, John McCain. Pero es una figura nueva, joven, de un carisma increíble, que hace pensar a todos que es la imagen del hombre o la mujer medio estadounidense, que tiene bases para cumplir el orgullo del " sueño americano".

¿Opacó a Obama? Imposible afirmarlo a 40 días de las elecciones. Las encuestas que estaban con 7 y 10 puntos a favor de Obama, desde la aparición de Sarah Palin en el firmamento electoral, se han emparejado con pequeña ventaja para McCain.

Habrá que esperar. Hay muchos factores que van a incidir antes del 4 de noviembre, principalmente la situación de la economía, las guerras, pero casi por igual si la "percepción favorable" sobre Sarah Palin es sólida y llega hasta el acto electoral y por otro si la estrella de Obama se eclipso o desgastó.

Y quedan dos factores: uno para Palin, el sexismo, que mucho ayudó a borrar Hillary Clinton con sus 18 millones de votantes, pero que existe. Y por otro un racismo, que nadie confiesa, pero que también es posible captar y que no se sabe cuánto incidirá a la hora de ingresar al cuarto secreto.

Sarah Palin

¡Sarah Barracuda! !Sarah Barracuda!, vociferaba con explosivo entusiasmo un numeroso grupo de mujeres de todas las edades, a medida que se aproximaba la flamante candidata a la vicepresidencia por el Partido Republicano, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin.

Todo ocurría a la entrada a un gran salón de actos en el estado de Florida y la dama con amplia y simpática sonrisa y una mano en alto, caminaba con total desenvoltura, seguro el paso y también cuando después del tradicional ¡gracias, gracias, muchas gracias! con el que todos los candidatos inician los discursos para estimular más el aplauso y los gritos, sólo dijo "¡amigas….!"; allí la algarabía nació desde todos los rincones.

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