El beso más largo de la historia

MATÍAS CASTRO

El lunes un grupo de conocidos míos comentaba sobre el famoso beso del diseñador argentino Roberto Piazza y su novio Walter Vázquez. Marido y marido, desde hace algunos días. Estos conocidos estaban un tanto impresionados por la intensidad del beso que se dio la pareja, cosa poco frecuente de ver en la televisión abierta. Ya los besos entre hombres y mujeres son cosa corriente y los más apasionados sólo tienen su momento de gloria cuando la MTV los nomina en sus premios al cine.

El beso, o los besos, de casamiento de Piazza y Vázquez comenzaron hace más de una semana en la ceremonia civil, pero se han extendido a lo largo de varios días y se han profundizado gracias a intensos informes de programas como Zapping y otros más. El gesto de la pareja, que es el mismo que a diario se repite docenas de veces en el registro civil (con la diferencia de que suele ser entre individuos de distinto sexo) se prolongó y se convirtió en espectáculo.

Tal vez fue un show más llamativo que la megafiesta de casamiento que celebraron entre más de mil invitados. La organizaron en una discoteca el lunes por la noche. Allí se regalaron mutuamente anillos de 20 diamantes cada uno. En ese sentido es probable que este casamiento tenga un impacto tan fuerte como el ascenso de Flor de la V en el mundo del espectáculo. Si bien Piazza ya era una figura reconocida e instalada desde hace muchos años, la repercusión de su boda podría sentar precedentes. Para muchos será un ejemplo, para otros será un escándalo. Igual que ocurrió con Flor de la V. Hay quienes no les entra en la cabeza que un travesti sea una estrella, hay quienes esto les parece perfecto. Mientras tanto Roberto y Walter dejaron su beso para la posteridad. La televisión, como hizo con la caída de las Torres Gemelas, lo repetirá hasta el hartazgo.

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