El "valijagate" sudamericano ha vuelto a ocupar las primeras planas periodísticas, dada la nueva instancia que en estos días se desarrolla en un estrado judicial de la ciudad de Miami. Un caso con implicancias político-delictivas que no debe ser tomado a la ligera. A veces ocurre que lo grotesco de la situación -el contenido de la valija, con múltiples fajos de billetes por 800 mil dólares, descubierto a raíz de que su portador tuvo que correr al baño, dejándola en la cinta dando vueltas-, produce sonrisas e ironías que distraen de lo preocupante del episodio en sí. Porque no es sólo contrabando de dinero o una nueva acción de la delincuencia que trafica con valores, sino que su significado va mucho más allá. Involucra a países y gobiernos. Todavía el juicio no ha llegado a su fin, pero lo que hasta ahora se conoce, alcanza para provocar reflexiones inquietantes.
Por un lado, las revelaciones que surgen a partir de las pruebas y revelaciones de los implicados, sugieren que desde las arcas de Pedevesa, la petrolera estatal venezolana, cuyos frondosos recursos son utilizados discrecionalmente por su Presidente para fines políticos, no se limitan sólo a lo local. Por medio de ellos, se interfiere activamente en otros estados, para contribuir a inclinar las elecciones en respaldo de un candidato de su preferencia, habida cuenta de que la holgura económica es un elemento conveniente en épocas de campaña.
Cuando las elecciones peruanas, fue vox populi que Chávez le enviaba dinero en abundancia a Ollanta Humala, el candidato a quien abiertamente ayudaba para vencer a su adversario, el hoy presidente Alan García. Era la forma de contar con uno de los suyos, al mando del país andino, tal como sucede actualmente en Bolivia. País respecto del cual acaba de anunciar con verborragia cuartelera, su disposición a intervenir en él, mientras les hacía un llamado a los militares bolivianos, amenazando a los posibles "golpistas", (justamente él, que intentó derrocar al gobierno del momento con un golpe), diciendo que estos le darían luz verde para apoyar a cualquier movimiento armado, con el propósito de defender a Evo Morales.
La injerencia de gobernantes de otros países en las elecciones de otra nación, en apoyo de tal o cual partido afín a sus intereses o simpatías, lo que puede darse de diversas maneras, (compra de bonos, negocios) merece el más absoluto rechazo y ningún gobierno o partido debería tolerarlo. Sin embargo, estas violaciones al respeto soberano parecen ir en aumento y los uruguayos no somos vírgenes en esta materia. Ya fuimos víctimas de este atropello, cuando en las elecciones pasadas, el gobierno de la vecina orilla, no solo se manifestó públicamente por uno de los grupos que competían en la contienda electoral, sino que actuó para facilitar la llegada de votantes desde Argentina.
La luna de miel con el Frente Amplio, del cual esperaban un comprometido reconocimiento, se hizo añicos a raíz de la instalación de Botnia en nuestro territorio, con los subsiguientes cortes en los puentes internacionales, que aún continúan en Gualeguaychú, sin que el gobierno argentino haya hecho nada por terminar con esta agraviante situación. Pero como a un ex ministro de este gabinete, "no le importa abrazarse con culebras" y "como dice una cosa dice la otra", se ha visto recientemente al senador Mujica muy sonriente, flanqueado por el matrimonio Kirchner, como si todo anduviera a las mil maravillas.
Por lo tanto, no se puede descartar que no se declare un nuevo asueto del otro lado del Plata o se produzca otro "charter" sufragista el año que viene, así como que no lleguen algunas maletas, (no es improbable que hayan habido más de una), cuyo dueño esta vez no sufra inoportunas urgencias fisiológicas o se encuentre con una funcionaria que acostumbra cumplir con su deber, como sucedió con la vista de aduana argentina, la que curiosamente, después en lugar de ser ascendida por el celo en su función, desapareció de su lugar de trabajo. Dicen que renunció.
Por otra parte, la Presidenta se enfureció ante las declaraciones de que el dinero iba a financiar su campaña y se lanzó contra el gobierno norteamericano, por más que la Embajada y antes Tom Shannon, al visitar Argentina, hayan remarcado que allí la justicia es un poder independiente. Se indignan de que no lo extraditen, aunque lo dejaron irse tranquilamente en aquel momento y hasta ahora, la justicia argentina ha hecho muy poco, por investigar el urticante caso.