AGENCIAS
El gobierno de Evo Morales vive su peor crisis interna. Bolivia y EE.UU. pasan por el momento más bajo de sus relaciones bilaterales. Y el encono entre Venezuela y la Casa Blanca aumentó sensiblemente al expulsar a sus respectivos embajadores.
Evo Morales llamó a la calma y pidió ayer un diálogo con la oposición, lo que fue aceptado. Los tres días anteriores habían sumido a Bolivia en un caos inédito en los más de dos años y medio del actual gobierno. Cortes de ruta, tomas violentas de oficinas públicas, sabotajes a gasoductos y violentos enfrentamientos entre oficialistas y opositores -enemistados por un proyecto de Constitución indigenista que promueve Morales y el reparto de los fondos provenientes de los hidrocarburos- en los departamentos autonomistas del llano, los más ricos del país más pobre de América del Sur, dejaron centenares de heridos y unos 15 muertos.
Pero Bolivia sólo fue el epicentro de un conflicto de tenor internacional, que revivió la antigua consigna izquierdista "Yanquis, go home". Los gobiernos de La Paz y Caracas expulsaron, con un día de diferencia, a los embajadores estadounidenses apostados en sus países. El primero, por acusar al diplomático respectivo de animar el separatismo que divide a Bolivia. El segundo lo hizo en "solidaridad" con Morales. El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el mayor aliado de su colega boliviano, no utilizó eufemismo alguno al anunciar la medida el jueves: "Váyanse al carajo, yanquis de mierda".
También con un día de diferencia se produjeron las respectivas reacciones de Estados Unidos. El jueves anunció la expulsión del embajador boliviano. Ayer anunció la misma medida con el representante venezolano. También anunció sanciones contra dos funcionarios activos y un ex ministro del gobierno de Caracas, a los que acusó de ayudar a las FARC.
La acusación apunta a Hugo Carvajal, director de Informaciones Militares, Henry de Jesús Rangel, director de Informaciones y Prevención, y Ramón Rodríguez Chachín, ex ministro de Interior y Justicia. Según el Departamento del Tesoro, que congeló los activos que los tres tienen bajo jurisdicción de EE.UU., ellos han "armado, es-timulado y financiado a las FARC", guerrilla que Washington y la Unión Europea califica de terroristas.
guerra fría. El término "Yanquis go home" parece haber resucitado; lo mismo ocurre con "Guerra Fría". En momentos en que las relaciones entre Moscú y Washington también están en un nivel muy bajo, tras la reciente crisis en Georgia, llegaron a Venezuela esta semana dos bombarderos estratégicos rusos TU-160, capaces de portar armas nucleares. También se espera el arribo de embarcaciones de guerra rusas para realizar ejercicios en aguas venezolanas.
"Rusia está con nosotros (...) somos aliados estratégicos. Es un mensaje al imperio (estadounidense)", dijo Chávez. Su gobierno ha cultivado relaciones con países como Corea del Norte, China, Irán y Rusia.
pérdidas. En este juego, los tres países tienen mucho que perder. Si algún otro gobierno toma una decisión similar a la de La Paz o Caracas -se especula con que la Nicaragua de Daniel Ortega seguiría sus pasos- la diplomacia estadounidense, y su influencia, quedarían muy minadas en la región. Ante la situación que sufre el país, Evo Morales recibió muestras de apoyo y solidaridad de todo el continente, incluso de países que no comulgan con la línea antiestadounidense de Hugo Chávez, caso Colombia.
Bolivia también puede verse perjudicada. EE.UU. la apoya anualmente con unos 120 millones de dólares en créditos y asistencias en diferentes rubros, más otros US$ 30 millones para la lucha contra las drogas. Se especula que esta asistencia puede tener un fin abrupto.
Pese a los innumerables problemas entre Caracas y Washington -también en estos días se desarrolla en Miami el juicio por el "valijagate", en el que también está involucrado el gobierno de Argentina-, EE.UU. tiene en Venezuela a su cuarto proveedor de petróleo, con 1,5 millones de barriles diarios. El crudo representa para el país caribeño aproximadamente el 90% de sus ingresos por exportaciones.
En su larga diatriba antiestadounidense del jueves, Chávez amenazó con "cortar el envío de petróleo para el pueblo y el gobierno de EE.UU." si hay alguna represalia contra Venezuela. Un día después, Washington expulsaba al representante diplomático de Caracas.
"Le guste o no al presidente Chávez, el principal cliente (petrolero) de Venezuela es Estados Unidos", recordó ayer en Caracas la analista política Maruja Tarre.
Comenzó diálogo en busca de paz y decretan "estado de sitio" en departamento de Pando
La Paz | Gobierno y oposición comenzaban anoche a dialogar en Bolivia para frenar la escalada de violencia tras el enfrentamiento entre oficialistas y opositores en cinco de los nueve departamentos del país.
La reunión está encabezada por el presidente Evo Morales y el prefecto opositor de Tarija, Mario Cossío, que también asiste en representación de Santa Cruz, Beni, Chuquisaca y Pando, departamento este último donde se vivieron los peores enfrentamientos, el jueves, con un saldo de 15 muertos.
Estos departamentos rechazan el proyecto oficial de una nueva Constitución de corte indigenista y exigen la restitución de un impuesto sobre hidrocarburos que fue recortado el año pasado.
Antes de la reunión, Cossío dijo que se trataba "probablemente de la última oportunidad" para evitar una confrontación fratricida que divida al país. "Es el momento de sentarnos a dialogar", expresó.
En coincidencia con el inicio de la reunión entre Morales y Cossío, el gobierno anunció haber decretado el "estado de sitio" (limitación de las libertades constitucinonales) en el departamento de Pando, sede de los peores enfrentamientos y donde aún persistía ayer un clima de tensión.
La medida de excepción fue dictada minutos después de que los militares recuperaron el control del aeropuerto de Cobija, la capital del departamento, que estaba ocupado desde hace una semana. ansa
Apoyo de Uruguay y de toda la región
El presidente uruguayo Tabaré Vázquez expresó su "total respaldo y solidaridad" al gobierno boliviano y a su colega Evo Morales, al tiempo que rechaza "todo intento de quiebre institucional, político y de integridad territorial", según un comunicado de prensa difundido ayer por la Presidencia.
En otro pasaje, Vázquez exhortó a "deponer cualquier actitud de confrontación violenta" e invitó a la comunidad internacional a "respaldar a las instituciones democráticas".
En la misma sintonía se expresaron varios gobiernos latinoamericanos, de distinto corte ideológico, así como la mayoría de los bloques de países del continente, como la CAN, el Mercosur y la Unasur.
El asesor para asuntos internacionales del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, Marco Aurelio García, dijo que su país "no tolerará" una ruptura institucional en el estado andino, y que el denominado Grupo de Países Amigos de Bolivia -Argentina, Brasil y Colombia- intenta gestionar un diálogo entre el gobierno de Evo Morales y la oposición.
La preocupación excedió a la región. Exhortos similares a la pacificación provinieron de la Organización de las Naciones Unidas y la Unión Europea. agencias