RICARDO REILLY SALAVERRI
A comienzos del año pasado, en conferencia abierta el presidente Vázquez, y los ministros Astori y Rossi posaron para los medios de comunicación sonrientes: habían encontrado una solución para PLUNA, ente autónomo estatal, nuestra línea aérea de bandera. Se la privatizaba y pasaba a ser PLUNA S.A.
La decisión debe, pues imputarse al Poder Ejecutivo y más directamente a los ministros de Economía y Finanzas Danilo Astori y de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi. Apadrinaron el proyecto y firmaron los contratos que nos ligan a la empresa Leadgate Investment Corp, (¿de Panamá?) compuesta según se dice por capitales argentinos, norteamericanos y alemanes.
Lo que sigue surge del dictamen del Tribunal de Cuentas de 16 de abril de 2008, y de las intervenciones de los senadores Carlos Moreira e Isaac Alfie, nacionalista y colorado, respectivamente, en una reciente visita del Ministro Rossi a una comisión del Senado.
Según concluye el Tribunal de Cuentas, al tiempo de la operación, la PLUNA ente autónomo estatal, había omitido la publicación de estados contables y balances desde al ejercicio 1999 al 2006, a lo que le obliga la Ley; y estaba en falta en relación -entre otras cosas- con controles internos y auditorías ¿Cómo se determinaron entonces los valores para la negociación privatizadora con Leadgate?
Misterio hermético.
Normalmente en las sociedades comerciales por acciones, la representación en el Directorio está vinculada al aporte de los respectivos accionistas. En este caso el Directorio de PLUNA S.A. cuenta con 7 miembros, 5 de los cuales responden a la mencionada Leadgate. Curiosamente en aritmética que nadie entiende dado la forma de procesar el negocio, esto se explica porque la mencionada sociedad es titular del 75% del paquete accionario y el gobierno uruguayo lo es del restante 25%.
¿Cuáles fueron los aportes que ha hecho cada una de las partes? De Leadgate, lo que se sabe es que la dueña actual del negocio habría puesto 15 millones de dólares. Del pueblo uruguayo, los pagadores de IVA, IRPF, impuestos a las transmisiones inmobiliarias y gravámenes de esto y de lo otro, se sabe que: 1º) pusimos 28 millones de dólares (hay quienes dicen que fueron 35 millones de dólares) en efectivo, de Rentas Generales, que carecían de autorización; 2º) pusimos la garantía bancaria por la compra de aviones Bombardier por un valor de 177 millones de dólares, que si la empresa no los paga los pagará el pueblo uruguayo al banco interviniente; 3º) capitalizamos la sociedad además entregándole el Argentino Hotel de Piriápolis valuado en 9 millones de dólares con el compromiso de recomprarlo en el 2009 en 12 millones de dólares (hay una diferencia de 3 millones de dólares que se la regalamos a la empresa privada); 4º) subsidiamos el combustible de los aviones lo que se rumorea ha generado una deuda de varios millones con Ancap que la sociedad anónima no habría pago, y 5º) cedimos la sede de la empresa instalada en la calle Florida de Buenos Aires, Argentina, que ha sido vendida a terceros en lo que muchos consideran un precio vil.
¿El negocio de carga aérea? No existe más.
¿Hay balances 2007-2008 que el gobierno conozca de la actual gestión de PLUNA S.A.? Parece que no.
Si algo olía mal en Dinamarca ¿qué puede olerse de la progresista privatización de PLUNA? Lo dirá el Senado. En la interpelación próxima pedida por el Partido Nacional.