Irresponsabilidad al poder

Sólo catorce meses después de asumir el control del 75% de las acciones de la aerolínea estatal Pluna, el consorcio Leadgate ya no oculta sus intenciones de salirse corriendo y por la puerta más próxima de este negocio, el mismo que hace poco más de un año los ministros Danilo Astori y Víctor Rossi nos presentaban a los uruguayos con cara de "mirá lo bien que privatizamos nosotros".

Lo que se veía venir, llegó. Ahora es tarde para lamentaciones. El Estado ya puso más de 40 millones de dólares para que el consorcio liderado por el verborrágico Matías Campiani (alguien debería decirle algún día cuánto se expone hablando más de la cuenta), recibiera la aerolínea saneada. El Estado, además, ya subvencionó el 45% del combustible que durante todo este tiempo utilizó Leadgate para operar sus aeronaves. Y por si eso no fuera suficiente, el Estado ya salió de garantía por 1.500 millones de dólares por los aviones que este consorcio, que ahora quiere dar un paso al costado, compró a diestra y siniestra.

Estaba visto. El senador Alfie lo advirtió en su momento. También el senador Moreira. Y muchos otros, en voz baja, sabían a mediados de 2007 lo que sobrevendría, fatalmente, más tarde o más temprano.

¿Cómo entonces este gobierno no lo advirtió? ¿Cómo puede ser que la izquierda, que cuando era oposición daba cátedra de cómo preservar el patrimonio de todos los uruguayos, haya omitido poner todo su conocimiento en una operación que comprometía en tanto dinero a todos los que vivimos en este país y pagamos nuestros impuestos?

¿Cómo es posible que el ministro Rossi no haya visto venir la tormenta que hasta los meteorólogos que le erran a diario hubieran podido pronosticar con los ojos cerrados?

¿Cómo entender que un ministro como Astori, siempre tan escrupuloso con cuanto número pasa frente a sus narices, no se haya percatado de lo que incluso quienes estaban fuera del gobierno ya veían con nitidez? ¿Cómo comprenderlo, si resulta que este es el funcionario al que el presidente elogia tanto dentro y fuera del país por su gestión "excelente", y también el preferido del primer mandatario para sucederle en el cargo?

¿Por qué este gobierno hizo este acuerdo? ¿Por qué comprometió al Estado garantizando una operación de 1.500 millones de dólares para viabilizar el negocio de un privado, al que además se le entregó una empresa saneada? ¿Por qué se le dieron a Leadgate estos privilegios, que no se proporcionan a otros inversores y que, por cierto, no disfrutan los empresarios locales a los que ningún Estado les subsidia la energía, le sanea la empresa o le sale de garantía para levantar vuelo?

Hace ya muchos años, un señor con mayúsculas -que para servir a su país aceptó ser ministro de Economía primero y presidente del Banco Central del Uruguay después- debió rendir cuentas ante la Justicia por un negocio con inversores extranjeros. Ese hombre se llamaba Enrique Braga. ¿Se olvida la izquierda cuánto clamó para que fuera procesado? ¿Se olvida de cuántos ríos de tinta y palabrería se gastaron para pedir que fuera detenido? La familia de Braga lo recuerda muy bien, porque aquel hombre fue preso y denostado públicamente, y sólo después de muerto quedó fehacientemente probado que en su gestión pública no había comprometido un solo peso de las arcas del Estado para el que trabajaba.

Ojalá otros puedan probar lo mismo. Hoy el tema Pluna ya está en la Justicia. Un abogado, militante de la izquierda radical, hizo la denuncia correspondiente. Y el país entero va a estar mirando.

elpepepregunton@gmail.com

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