"Escudo antimisiles en Polonia está pensado contra Rusia"

 20080909 600x387

Mihail Gorbachov

El último líder que tuvo la Unión Soviética, entre 1985 y 1991, y Premio Nobel de la Paz en 1990, manifiesta su decepción hacia un Occidente al que acusa de "incumplir sus promesas" formuladas a fines de la década de 1980. Sostiene que Europa tiene que cambiar su política de seguridad; la actual, dice, está dictada por Estados Unidos. Finalmente, avisa que Rusia ya no está dispuesta a aceptar lecciones ni liderazgos provenientes desde Washington. "Rusia no bailará al ritmo de la música de otros", concluye.

El país de Madrid

- Hubo un momento tras la caída del muro de Berlín en el que pareció que el espacio entre Vladivostok y Vancouver podría convertirse en un único bando…

- ¡Eso fue posible! No era una ilusión, hubo un momento en el que fue posible.

- ¿Es esa ahora una visión rota, al menos para otra generación?

- La historia de los últimos 15 años muestra que esa visión era correcta, y sigue siéndolo. Pero cuando la URSS colapsó, algunos perdieron la cabeza. La Unión Europea (UE) empezó a expandirse a un ritmo tremendo. Lo mismo la OTAN. Una decisión particularmente peligrosa, que se tomó a pesar de promesas contrarias. Así, asistimos ahora a estas nuevas tensiones y fricciones.

- ¿Es verdad que James Baker (ex secretario de Estado de EEUU) le prometió que la OTAN no se expandiría hacia el Este si usted avalaba la reunificación de Alemania y la permanencia del nuevo sujeto en la Alianza?

- No fue una promesa a mí, fue hecha al mundo. Está grabada en el memo de la conversación que mantuvimos.

- ¿La acción de Rusia en Georgia fue un mensaje en contra de esa dinámica?

- No. No fue ningún mensaje. Lo prueba el hecho de que en Transdniester las autoridades rusas están muy cercanas a cerrar un compromiso con Moldavia, según el cual ese territorio queda formando parte de ese país, con ciertas garantías de autonomía. En el caso de Osetia también estábamos dispuestos a hablar.

- ¿Mihail Saakashvili (el presidente de Georgia) actuó por su cuenta?

- No, claro que no.

- ¿Quién le aconsejó?

- Si no lo sabe, tendré que decírselo. Estados Unidos. Pero, también algunos países miembros de la UE. EEUU ha armado abundantemente a Georgia. Ucrania también. Nadie puede forzar a nadie a que haga algo como lo que hizo Saakashvili. Pero seguramente había un plan para resolver ese problema por medios militares.

- ¿Y ahora qué espera?

- Ahora, Rusia actuará responsablemente, pero no aceptará que sus intereses nacionales sean ignorados. Europa tiene que revisar su posición. Las administraciones Clinton y Bush empezaron unos juegos geopolíticos que han abierto nuevas líneas de división en el continente. Siento que EEUU no ha sido un buen consejero de Europa en estos años. Los europeos deberíamos decir a los amigos estadounidenses que reconocemos sus logros y poder, pero que no aceptamos su liderazgo. No aceptaremos instrucciones, de política internacional o económica. Las directrices que dio el Fondo Monetario Internacional (FMI) a Rusia a principio de los noventa fueron un desastre.

- ¿Hacia dónde habría que ir?

- Europa debería impulsar una nueva arquitectura de seguridad, europea, con la constitución de un Consejo de Seguridad continental. Un directorio en el que estén representadas todas las naciones europeas y, por ejemplo, con poderes para acciones de mantenimiento de la paz. Así saldríamos de una situación en la que EE.UU. domina la agenda. Algo así estaba sobre la mesa en 1990, pero Occidente creyó que había ganado y decidió no cumplir sus promesas. No sólo EE.UU. Es la primera vez que lo digo, pero Alemania también tiene que asumir sus responsabilidades. Cumplió con los tratados bilaterales con la URSS pero, en el foro OTAN, apoyó rondas de expansión.

- ¿El escudo antimisiles que EE.UU. instalará en Polonia es para Irán, o para Rusia?

- Es contra Rusia. Irán es un espejismo. Por la experiencia de los últimos años, ya no confiamos en George W. Bush.

- Bush está a punto de acabar su mandato presidencial. Putin ya lo hizo. ¿Sigue siendo el hombre fuerte de Rusia?

- Desde luego es respetado, fuerte, su credibilidad es elevada porque ha hecho muchas cosas para Rusia. Pero eso crea condiciones favorables para Dimitri Medvedev. Hoy Rusia es criticada y está bajo presión. Creo que ha sido tratada con doble rasero. Espero que el Kremlin no adopte la lógica de ojo por ojo. Se puede confiar en una Rusia responsable si se la tratara como un socio a la par, no como un "junior partner". Tenemos experiencia, historia, potencial para competir en el mundo. No danzaremos al ritmo de otros.

- ¿Cambiaría algo de lo que hizo en sus años en el Kremlin?

- Seguiría la misma senda general, pero sí, cambiaría algunas tácticas. Por ejemplo, actuamos demasiado tarde para reformar el partido (comunista) y el partido acabó organizando un golpe contra mí. También actuamos demasiado tarde para reformar la URSS. Y no supimos evitar que en la transición se abriera una enorme brecha de renta entre algunos y el resto. Hubo una tremenda inflación y todo empeoró por el golpe que nos dieron en la espalda Reagan y Arabia Saudita, que organizaron una importante bajada del precio del crudo. El precio llegó a los 10 dólares por barril. Perdimos dos tercios de nuestras entradas de divisas extranjeras. Eso destrozó nuestros planes. Incluso en esa situación podríamos haber hecho algo. La opción correcta hubiera sido cortar el gasto militar. No lo hicimos. Es algo que lamento. Asumo la responsabilidad de esa decisión, que fue un error.

Perfil

Nombre:

Mihail Gorbachov

Nació:

Privolnoye, en 1931 Edad:

77 años

Otros datos:

Entró al Partido Comunista en 1952 y al Politburó en el `79

Más popular en occidente

La llegada al poder de Gorbachov, al asumir como secretario general del Partido Comunista de la URSS en marzo de 1985, trajo consigo la esperanza de la renovación. Encarnaba una corriente reformista que prometía sacar al mayor país del mundo del estancamiento económico, político y cultural que se arrastraba desde la época de Leoniv Brezhnev. Era un comunista convencido que mediante la "glasnot" (apertura) y la "perestroika" (reconstrucción) quería perfeccionar el régimen existente. El brindar mayores libertades individuales y de expresión (en términos comparativos) a la población, además de reconocer atrocidades cometidas por sus antecesores, fueron medidas de enorme impacto. A nivel internacional, Gorbachov gozó de gran popularidad. El Nobel de la Paz obtenido es una prueba de ello. Pero esa popularidad no tuvo el mismo eco en el país. Afloraron los sentimientos nacionalistas en muchas de las repúblicas soviéticas y otros estados al este de Berlín comenzaron a desprenderse de la influencia de Moscú. Todo eso desembocó en el fin de la Unión Soviética, en 1991. Para ese entonces, el nuevo hombre fuerte en Moscú no era Gorbachov sino Boris Yeltsin.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar