La Paz - Grupos cívicos opositores ocuparonuna planta que distribuye gas natural a Brasil, operada por una firma franco-brasileña, mientras se radicalizaban protestas en cuatro de las nueve regiones del país en contra del presidente izquierdista Evo Morales.
Vecinos del poblado de Villamontes, unos 1.200 km al sudeste de La Paz, ingresaron por la fuerza a la planta distribuidora de gas de la firma Transierra, formada por la brasileña Petrobras, la francesa Total y la boliviana Andina, aunque no se confirmó si se suspendió el bombeo del energético.
"Grupos de cívicos han ingresado este martes a nuestra planta de Taihuasi (en Villamontes) y se han enviado técnicos para evaluar la situación y ver si hay daños", dijo a la AFP el asesor de Relaciones Institucionales de Transierra, Hugo Muñoz.
Mientras Transierra evaluaba la situación, el dirigente civil de Villamontes, Felipe Moza, aseguró a la AFP que "hemos cerrado cuatro válvulas de gas que van al Brasil, ya no estamos enviando gas al Brasil, hasta que el gobierno (del presidente Evo Morales) atienda nuestras demandas".
Villamontes es uno de los poblados de tres provincias gasíferas del Chaco boliviano, en los departamentos de Santa Cruz, Tarija y Chuquisaca, vecinas de Argentina y Paraguay, que desde hace tres semanas realizan un corte de rutas en contra del gobernante boliviano.
Las protestas se intensificaron los últimos días, particularmente en las ciudades de Santa Cruz, Tarija, Trinidad y Cobija, con tomas de al menos una decena de oficinas públicas y tres aeropuertos para vuelos domésticos.
Santa Cruz, 900 km al este de La Paz, se convirtió también este martes en epicentro de los conflictos, pues se registraron choques callejeros entre contingentes policiales-militares y jóvenes de la radical Unión Juvenil Cruceñista, brazo de choque del comité civil-empresarial de esta región.
Los manifestantes, que intentaron tomar dos oficinas estatales de Impuestos y Reforma Agraria, atacaron a los uniformados con petardos, piedras y palos, mientras que los militares y policías se defendieron con el uso profuso de gases lacrimógenos.
Las protestas cívicas contra el presidente Evo Morales se han radicalizado, principalmente por el rechazo a la nueva Constitución oficialista, de corte indigenista y estatista, para que el gobierno devuelva unos 166 millones de un impuesto petrolero y por la formación de autonomías regionales de cuño liberal.
En una primera evaluación de los conflictos, el gobierno señaló que "hay una escalada de violencia", promovida por líderes cívicos de derecha, que rayan "con la ilegalidad".
"Se está promoviendo la toma de oficinas públicas y la Policía y las Fuerzas Armadas están cumpliendo con su rol constitucional", afirmó el viceministro de Gobierno, Rubén Gamarra, durante una conferencia de prensa.
Las autoridades responsabilizaron por los incidentes en Santa Cruz al prefecto de esta región, Rubén Costas, cabeza visible de la oposición, y al líder civil, el empresario Branko Marinkovic, "por promover (con sus discursos) la violencia".
Marinkovic, un rico exportador oleaginoso, culpó de los incidentes al nuevo gabinete posesionado el lunes por el presidente Morales, el cual -aseguró sin dar pruebas- recibe "instrucciones de Venezuela" para aplacar las protestas opositoras.
Bolivia está sumida en una fuerte polarización política por la decisión oficialista de impulsar una nueva Constitución con fuerte dosis estatista e indigenista, mientras la oposición se resiste e impulsa por su lado la formación de gobiernos autónomos de cuño liberal.
Llamados al diálogo de países amigos y la Iglesia católica no han hallado eco hasta ahora.
AFP