Javier García
Entre lo que importa a la política y la realidad puede haber muchas diferencias. Podría pensarse que hoy en las calles, las oficinas y los hogares, el tema central de discusión es si Astori o Mujica serán candidatos.
Los mencionados integran o integraron un gabinete de ministros donde la responsable del Interior dice que la inseguridad es un problema de sensación térmica, ¿no habrá alguien que le pregunte a alguno de los dos si son solidarios con ese análisis meteorológico? Ese sí es un tema de los que se hablan y se sufre todos los días, no los devaneos electorales de ambos que jugando a la mosqueta definen la candidatura. Sobre la seguridad y los impuestos piensan lo mismo, ¿entonces?
El gran ministro de Economía, excelente según lo calificó Vázquez en Corea, es junto al ministro Rossi responsable de un negocio ruinoso como el de Pluna. Que para recuerdo debe decirse que cuenta con el privilegio de que el día que se firmó estuvo presente en persona el presidente Vázquez en un gesto inédito. Dijo Astori que se haría cargo de la empresa de aviación una empresa de "sólido" patrimonio financiero. Tan sólido que un año después está en situación crítica.
Regalaron Pluna en una operación donde la plata la poníamos los uruguayos, la garantía era el Estado y las ganancias se las llevan los empresarios, que de estar vinculados a una empresa láctea pasaron a dirigir una línea de aviación. Es una típica privatización menemista, que recaló en este período. Los candidatos Astori y Mujica son integrantes de este gobierno, el de estos negocios oscuros.
Y también de un gobierno que, y solo en los primeros seis meses de este año, selló los pasaportes de 22.000 uruguayos que se fueron del país, personas calificadas, profesionales que buscan mejor destino. Seguramente muchos de ellos cansados del discurso de dirigentes que le hablan de que los problemas se arreglan en "un boliche", como si el mundo hoy admitiera tanta falta de profesionalismo y tanto amateurismo.
Están los países en los que sus dirigentes creen saberlas todas por tener mucho "boliche", y aquellos que sus gobernantes saben que el conocimiento se duplica en el mundo cada cinco años y por lo tanto o se estudia, se aprende y se innova, o se va al boliche.
Hay 32.000 uruguayos que hoy ya saben que el mundo es su frontera y trabajan desde sus casas con una computadora, "tele-trabajan", vendiendo inteligencia y creando. Como muestra un ejemplo: sólo en Cerro Chato hay 90 compatriotas que viven de ello. Seguramente ninguno de estos jóvenes emprendedores está muy preocupado por la candidatura de Mujica y Astori.
Estos trabajadores tuvieron la oportunidad de encontrar un nicho laboral pero otros miles se tuvieron que ir. Sería necio decir que se van expulsados por la política económica "hambreadora" como decían esos dirigentes cuando eran oposición. Se van por un tema más complejo que es la falta de expectativas de progreso.
Un país que discute temas de cuarenta años atrás, donde sus ministros idolatran el mostrador de un bar para dirimir las complejidades de una sociedad y cambian la cultura del trabajo por la del subsidio electoralista es un país sin expectativas y sin esperanzas.
Estas son las cosas que importan a los uruguayos, a los jóvenes, a los padres y abuelos de éstos. Es más profundo que el PBI y la inflación. Esos índices hablan de lo que pasó y lo anterior de lo que va a pasar… si lo que importa es el juego de la mosqueta entre dos dirigentes.