Cuidado con las críticas

THE NEW YORK TIMES

BOB HERBERT

Los demócratas necesitan ser cuidadosos con la intensidad de sus críticas a Sarah Palin. Puede parecer un blanco fácil, una pésima peso ligero que hará que votantes serios salgan corriendo hacia la planilla más sustantiva de Obama y Biden. Y es probable que haya aumentado la tentación de irse contra ella cuando reveló el lunes que su hija de 17 años está embarazada.

Sin embargo, los demócratas no deberían centrarse demasiado en esto. Palin es muchísimo más atractiva personalmente que el tipo con frecuencia hosco, que está en la parte superior de su planilla. Y, la realidad innegable es que hay millones de electores que se identifican con ella, y podrían resentir rápidamente lo que percibieran como intimidación o exageración.

Esta es la cuestión: Palin es la distracción más reciente del Partido Republicano. Con ella, la intención es alejar la atención del tema real de esta campaña: el terrible estado del país después de ocho años de un régimen republicano. Los republicanos son brillantes en cuanto a distracciones. Willie Horton fue una distracción. Las habladurías sobre los gays, armas y Dios ha sido una distracción desde hace mucho.

Si se quiere un tema verdadero, hay que olvidarse de todo lo anterior y volver a leer la primera plana de The New York Times del lunes. Cada mes, se está obligando a cientos de familias a abandonar sus casas en Louisville, Kentucky, debido a las ejecuciones hipotecarias. Las escuelas públicas están batallando debido a las cantidades récord de estudiantes pobres y desamparados. La crisis sólo se ha agravado por las dificultades fiscales que enfrentan las escuelas.

Los costos más elevados de la energía y de otras cosas, combinados con un recorte de 43 millones de dólares en la ayuda estatal, han dejado al sistema de escuelas en un estado lamentable.

La razón por la que todo esto debería ser uno de los primeros puntos en las agendas de las campañas presidenciales, es que los problemas que hay en Louisville son generalizados. Como lo informó Sam Dillon de The Times: "Ahora que 50 millones de niños regresan a clases en el país, los incrementos en el precio del combustible y la comida, junto con la desaceleración económica, han provocado que las escuelas desde California a Florida y Maine reduzcan costos``.

Aun cuando estos distritos han hecho reducciones, escribió Dillon, "está aumentando la cantidad de niños pobres y desamparados".

Este es el tipo de tema sustantivo en el que deberían centrarse los demócratas: cómo educar a los niños de Estados Unidos y mejorar la calidad de sus vidas; cómo brindar atención de la salud a los que no la tienen; cómo hacer para que Estados Unidos vuelva a trabajar.

En su favor, los senadores Obama y Biden parecen no estar dispuestos a treparse al carro del golpe contra Palin. Ambos han sido muy suaves en sus comentarios sobre la gobernadora de Alaska. La convención demócrata de la semana pasada ilustró drásticamente el enfoque más efectivo disponible para el Partido. Es posible que Bill Clinton sea totalmente imprevisible, pero, estuvo magnífico explicando los retos a los que se enfrentará el próximo gobierno.

Escuchen: "Nuestro país tiene problemas en dos frentes. El sueño estadounidense está bajo sitio internamente, y se ha debilitado el liderazgo de Estados Unidos en el mundo. Los estadounidenses de clase media y de bajos ingresos están padeciendo porque los ingresos se están reduciendo; están aumentando la pérdida de empleos, la pobreza y la desigualdad".

"Y, se ha debilitado nuestra posición en el mundo por un exceso de unilateralismo y muy poca cooperación, por una dependencia peligrosa del petróleo importado, por la negativa a liderar en el calentamiento global, por un endeudamiento creciente y una dependencia en prestamistas extranjeros, por un ejército severamente agobiado, por el fracaso en los acuerdos de no proliferación y control de armas en el mundo, y por no usar sistemáticamente el poder de la diplomacia, desde el Medio Oriente hasta África, América Latina, y el centro y el este de Europa``.

La crítica respetuosa a Sarah Palin está bien. Sin embargo, los grandes temas de esta campaña se alzan enormes, como secuoyas por encima de las hierbas patéticas de la política de siempre, así como de las miles de distracciones que han convertido una elección presidencial tras otra en una vergüenza nacional.

Hace 72 años, en su discurso de aceptación de la segunda nominación en la convención demócrata en Filadelfia, Franklin D. Roosevelt se elevó por encima de la retórica con lenguaje estereotipado de los discursos políticos y habló de "la cita con el destino`` que tenía su generación.

Advirtió al país de los peligros de la desigualdad económica. "La libertad``, dijo, "requiere de la oportunidad para ganarse la vida, una vida decente según las normas de la época, una vida que le dé al hombre no sólo lo suficiente para irla pasando, sino algo por lo qué vivir".

Las palabras de Roosevelt hacen eco en el paso de las décadas porque resuenan con el mismísimo significado en Estados Unidos, uno que es muchísimo más profundo que aquello en lo que se ha convertido nuestra política.

"Estamos luchando``, dijo a su público, "para salvar una forma de gobierno grandiosa y preciada, para nosotros mismos y para el mundo".

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