Buenos Aires La nacionalización de Aerolíneas Argentinas podría conllevar responsabilidades costosas y absorber muchos recursos públicos, además de que el precio del petróleo obligaría al aumento de las tarifas, explicaron ayer analistas.
El Senado argentino votó esta semana para "proceder al rescate`` de Aerolíneas Argentinas y su subsidiaria Austral. Las autoridades aún no declararon cuánto pagarán por el 94% de las acciones del grupo español Marsans, pero el mayor golpe para el gobierno argentino lo tendrá cuando asuma los US$ 900 millones en deudas que la compañía tiene.
Los analistas dudan que el gobierno logre ganancias con Aerolíneas Argentinas, y aseguran que la compra pondrá una carga extra en las arcas públicas, de por sí presionadas por los US$ 10.000 millones de dólares anuales en subsidios, de los cuales un tercio está relacionado con los energéticos.
Además, con los precios del petróleo por encima de US$ 100 por barril, la compra significaría que el gobierno no solo subsidiaría, sino que pagaría la cuenta completa de los costos de operación de la empresa.
Es probable que las tarifas tengan un aumento en poco tiempo, con lo que se limitarían los viajes aéreos y se restringiría el crecimiento económico de compañía, afirmó Ramiro Castineira, economista del grupo de investigadores Econométrica, de Buenos Aires.
Aerolíneas Argentinas, la aerolínea de vuelos nacionales más grande del país con destinos en 34 aeropuertos locales, tuvo problemas desde el año 2001.
La empresa fue azotada por las huelgas, el retraso en los sueldos y las protestas contra los vuelos continuamente sobrevendidos, señaló Sebastián Juncal, investigador en el Centro de Estudios Sociales y del Estado, ubicado en Buenos Aires.
Los analistas advirtieron que el gobierno podría enfrentar una falta de liquidez en tanto que las exportaciones y otras fuentes de impuestos se reduzcan, lo que disminuiría el superávit en el presupuesto.
Sin embargo, las autoridades argentinas afirman que la aerolínea es necesaria. La compañía es la única que llega a las zonas remotas de un país con una extensión de 2,8 millones de kilómetros cuadrados. AP