GUILLERMO ZAPIOLA
No es "gran cine", y la presencia de Will Ferrell al frente del elenco puede hacer dudar a más de un espectador. Sin embargo, "Semi Pro", comedia deportiva que acaba de ser editada en DVD, merece una dosis de atención del espectador.
Ferrell repite con variantes su personajes de tipo despistado, una suerte de eterno adolescente que no se ha dado cuenta de que el tiempo ha pasado. No es casualidad que interprete a un famoso caído en desgracia. El personaje tuvo su cuarto de hora por una canción que lo hizo famoso, y con el dinero ganado entonces compró un equipo de basquetbol, estadio incluido.
Pero el tiempo no pasa en vano, especialmente en la ciudad de Flint (sí, la ciudad de Michael Moore), que conoció tiempos mejores antes de que las grandes empresas de la zona salieran a buscar territorios donde obtener mejores ganancias. La monótona existencia del lugar se ha visto animada un poco por los campeonatos de basquetbol en el que el equipo del protagonista participa, pero el público ha venido raleando progresivamente y la crisis se insinúa inminente.
El personaje sigue convencido de que es una estrella, pero pronto será un estrellado: la NBA no tiene mucho interés en el hombre y su equipo, y se organiza un último campeonato que determinará si nuestros protagonistas quedan adentro o afuera. La incorporación al grupo de otro profesional del basquetbol (Woody Harrelson) que ha conocido tiempos mejores puede empeorar las cosas en lugar de mejorarlas. Pero el equipo se prepara para su último gran partido, del cual dependerá su pertenencia o no a la NBA. El trámite incluye algunas desgracias y papelones.
Primer largometraje dirigido por Kent Alterman, quien tiene una considerable carrera como productor, especialmente en televisión, Semi Pro es una de esas películas que van y vienen: el "semi" del título parece casi una premonición. Su humor es desparejo pero por momentos eficaz. Su costado más serio, que deriva sobre todo del personaje de Harrelson y su renovado romance con un viejo amor (la interesante y generalmente subvalorada Maura Tierney, un talento que parece haber quedado enterrado en 187 capítulos de la serie ER), funciona generalmente como una distracción que alarga el material sin agregarle un auténtico peso propio.
Y lo que queda es, casi inevitablemente, Will Ferrell, un comediante que puede rendir cuando hay un director inteligente detrás (Woody Allen en Melinda y Melinda, Marc Forster en Más extraño que la ficción) y que también funciona cuando se lo incorpora como personaje secundario a proyectos interesantes que no se apoyan solamente en él (Zoolander), pero que puede convertirse en una molestia cuando se convierte en permanente centro de atención. Su mejor medio es sin duda la televisión, y no en vano ha actuado en más de un centenar de capítulos de Saturday Night Live, un legendario `show` televisivo que se caracteriza, también, por su legendaria irregularidad.
La sombra de Saturday Night Live sobrevuela, inevitablemente, Semi Pro: la película es también irregular: tiene momentos graciosos, Ferrell contribuye a algunos de ellos, y no es un mal entretenimiento para una tarde lluviosa en casa. A la larga no es injusto que haya salido directamente en DVD.