ANDREA DURLACHER
El primero de septiembre se cumplieron 13 años del día en que José María quedó ciego por accidente. Desde entonces, ha aprendido cocina, carpintería, distintos tipos de actividades diarias, orientación y movilidad en el Centro de Rehabilitación para personas ciegas y de baja visión, Tiburcio Cachón. También practica diferentes deportes, como el Torball. El año pasado jugó en Austria. De los 12 países que competían, Uruguay obtuvo el octavo puesto. Ahora trabajan para viajar a la próxima competencia en Francia.
En Paysandú, veía siempre a un ciego mayor y, para tratar de imaginar qué sentía, jugaba a cerrar los ojos, pero siempre se chocaba con los muebles. No entendía cómo aquel ciego mayor conseguía no chocar. Muchos juegan, alguna vez, a moverse con los ojos vendados. Pero José María recuerda el instante en el que iba a tientas por vendarse los ojos, sin saber que luego tendría los ojos vendados para siempre, pero se movería con gran agilidad, acompañado de un bastón que mediría las distancias por él, y la ropa cómoda del que viaja a Montevideo desde el Interior. "Yo vi de chico, recuerdo colores y cosas, el que nació ciego debe imaginar": este primero de septiembre, se cumplieron trece años del día en que José María quedó ciego, por un accidente que prefiere no explicar.
Paradójicamente, para desenvolverse sólo le ha servido unirse a grupos que ayudan a personas con su dificultad. Por ejemplo, el Centro de Rehabi- litación para personas ciegas y de baja visión, Tiburcio Cachón, dependiente del Ministerio de Salud Pública, que ayuda a las personas con discapacidad visual, para que puedan moverse solas por la calle, con independencia cotidiana. Allí aprendió carpintería, cocina, distintas actividades diarias, orientación y movilidad.
La ceguera lo acercó al deporte. Viaja aproximadamente tres veces por semana desde Ciudad de Canelones (donde vive) hasta Montevideo, para entrenar. Practica Torball, un juego para las personas ciegas y/o disminuidas visuales. Para igualar, como en todo deporte para ciegos, le tapan los ojos a los que ven parcialmente. Es adecuado para hombres y mujeres de diferentes edades. Funciona como rehabilitación y deporte de alto nivel.
La International Blind Sport Federation (IBSA), describe este deporte en su página web, www.ibsa.es. Los jugadores usan una pelota sonora que pesa menos de 500 gramos (José María cuenta que la escucha, por el cascabel que tiene adentro). El año pasado jugó en Austria. De los 12 países que competían, Uruguay obtuvo el octavo puesto. La Mutual Uruguaya para los Deportistas Ciegos pagaba los pasajes, trabajaban con colaboraciones y socios. Ahora intentan viajar a Francia, quieren la plata para siete pasajes. Estiman que costará unos US$ 1400 por cabeza.
José María cuenta que el deporte mejoró su relación con los sonidos de la calle. Le ha servido para comunicarse de mejor manera con sus compañeros, antes, durante y después del partido. También se integra la familia, como espectadora.
la sociedad. "Me molesta que me digan pobre cieguito o no vidente": no pretende que lo traten como persona que ve. Sabe que tratar de igualarse con el resto de la sociedad sería una empresa fracasada de antemano. Pero la compasión, explica, es un encare equivocado y molesto del tema, que impone, aunque quizá sea lo último que desea el que compadece, una cuota de discriminación.
"Mi relación con la gente ha sido bastante difícil": cuando pedía ayuda para cruzar la calle, mucha gente seguía de largo. Y ya no se sabe quién comenzó el problema. Si los que fingen alguna discapacidad para obtener resultados, o los que desconfían de los que precisan ayuda real. Una mujer llegó a decirle a José María que lo estaba mirando, para ver si era ciego de verdad, o fingía.
"He observado que recién están tomando conciencia sobre la gente discapacitada": José María usa el verbo "observar", constantemente, para explicar que comprende la realidad, aunque no la vea. "Hoy se ofrecen a ayudar, antes tenías que pedir, también la gente está acobardada porque hay ciegos que no quieren pedir ayuda y a lo mejor se ofenden": José María explica que el ciego necesita desarrollar su trato con la comunidad más que el resto de la gente, para no desorientarse.
Conoció a su novia actual por mensaje de texto. Lo dice y muestra su celular para ciegos, que le lee los mensajes de texto en una voz alta y robótica. La primera vez que escuchó a su novia fue por la radio, ella dejó su número al aire y él le empezó a mandar mensajes. Le dijo que era ciego desde el primer momento. Hoy convive con ella, que al principio le decía que no lo veía como una persona ciega, quizá como cumplido: "Pero yo no quería que fuera así, porque una vez me hizo comerme un árbol, otra me dejó en el probador de ropa, se fue, tuvieron que salir de la tienda y llamarla, así que le pedí por favor que empezara a verme como ciego".
Perfil
Nombre: José María Rodríguez
Nació en: Paysandú
Edad: 27 años
Profesión: Deportista.
Quedó ciego a los 14 años.
La palabra "vista"
Para la Real Academia Española, la palabra "vista" significa: "Sentido corporal con que se perciben los objetos mediante la acción de la luz". Los objetos existen, pero no todos los ven. José María es ciego. Mide las distancias a veces de memoria, otras, con preguntas. Con el bastón plegable sabe si podrá, o no, flexionar las piernas para sentarse. Con el celular parlante conoce la letra de los mensajes de texto que le envían. Así conoció a su novia. Los objetos están, sí. Pero no siempre es evidente cómo interactuar con ellos.