SEBASTIÁN DA SILVA
Todo gobierno tiene su caja de Pandora, y Pluna Leadgate será sin dudas la del Frente Amplio, en un ejemplo donde los dobles discursos, la discrecionalidad extrema por parte de los gobernantes, la desidia en el manejo del patrimonio público, y algunas sorprendentes coincidencias horrorizan.
En primer lugar, cuando hubo que reprivatizar Pluna, los primeros augures progre anunciaban la asociación con la bolivariana Viasa, cuando se percataron de que eran espejitos de colores, la decisión fue contratar a un intermediario para conseguir un socio.
Sin llamado ni licitación contrataron a FicusCapital, conocido fondo de inversión que anteriormente fue blanco de férreas críticas por parte del Frente Amplio por su participación en la venta del Banco Comercial y particularmente por parte del ministro Rossi a uno de sus principales, Paul Elberse cuando cobrara 50 mil dólares por mes por gerenciar aquella entidad por entonces pública.
El malo de ayer es el socio de hoy. En segundo lugar, la propuesta por parte de estos "brokers" fue la de entregar la aerolínea de bandera a un desconocido fondo denominado Leadgate.
Este fondo reúne capitales para realizar negocios de altísima rentabilidad que la burocracia y procedimientos de los bancos internacionales no logran capitalizar. Es así que de la misma forma que Advent International se quedó con el Banco Comercial, surge este fondo para poder hacer frente a Pluna.
El vicepresidente del Comercial es Matías Campiani y el Gerente General de Pluna es Matías Campiani, padre e hijo. Existe un antecedente de estos Campiani cuando revolearon Parmalat en 6 meses, lo que no existe es antecedente alguno de esta gente en el mundo de la navegación aérea.
En enero de 2007 cuando sale a la luz este acuerdo, se prometió incrementar las rutas y frecuencias a Estados Unidos, México, Europa y convertir a Pluna en la Aerolínea más importante de la región.
Otras promesas fueron las de capitalizar la empresa en 177 millones de dólares, y equilibrar las cuentas de la compañía en 100 días.
La realidad fue muy distinta, los 177 millones debían de tener garantía estatal, es decir que esta aventura no tiene riesgo, pagan los uruguayos.
También algunas cláusulas "curiosas" que aceptaron las autoridades frenteamplistas, como entregar el Hotel Argentino como parte del negocio a Leadgate por parte del Estado por nueve millones de dólares con la opción de recompra del mismo en 12 millones, cláusula que por supuesto se pretende ejecutar.
Se vendieron todas las oficinas de Pluna en el mundo entero y llegamos a la noticia que se cierra la ruta a Madrid la semana próxima, algo nunca mencionado en aquellos fantásticos planes de negocios que cautivaron a la plana mayor de la izquierda.
Esta es una síntesis de la única privatización que llevó adelante el Frente Amplio, donde Ud. y yo somos socios en las pérdidas eventuales de esta gente y donde nuestra bandera va a perder la llegada a Europa.
Rascando un poco aparecen coincidencias, entre los empresarios, todos vinculados entre sí y entre los políticos, algo que por la gravedad de la situación y lo escandaloso de las consecuencias debería de ser investigado por el Parlamento Nacional.