EDUARDO BARRENECHE
Desde la plaza de armas de la escuela penitenciaria se ven las camisas de los presos secándose al sol en las ventanas de los módulos del Comcar. Mientras formaban filas, los futuros guardias intuyen lo que enfrentarán dentro de pocos meses.
Por la tarde de ayer, unos 70 alumnos realizaban ejercicios básicos de instrucción para marchar juntos en desfiles o en una formación disciplinada para cumplir una guardia.
Sobre las tres compañías que dividen a la "Tanda 14", -así los alumnos de la escuela penitenciaria denominan a su generación- sobrevolaban las denuncias de malos tratos que estudiantes realizaron en la Fiscalía de Policía del Ministerio del Interior. Algunas de las denuncias fueron presentadas en forma anónima a través de un teléfono del Ministerio del Interior, mientras que otras fueron tramitadas ante abogados de la Fiscalía.
El comisario Alain Montero reconoció que, desde que asumió en marzo de este año como director de la escuela penitenciaria, es la primera vez que estudiantes hacen denuncias de malos tratos. "No es normal", señaló.
Indicó que los instructores acusados son los mejores que tiene la Dirección de Cárceles, ya que estudiaron en Chile y Argentina. "No creo que la formación de esos dos oficiales sea distinta a la idiosincracia uruguaya", agregó.
Montero negó que se insulten a los estudiantes mediante epítetos como "traidores", "homosexuales" y "comunistas", ya que en la escuela "no se hace" referencia a temas políticos.
Otro asunto que generó denuncias en el Ministerio del Interior fue la dureza de los ejercicios físicos.
El director de la escuela señaló que estos se hacen en forma progresiva y que su duración oscila entre 20 y 30 minutos. "Los instructores (Daniel Melgar o Julio Bustos) siempre están con ellos", explicó. Aquellos alumnos que fuman o tienen problemas de adaptación, reciben un plan especial de entrenamiento por parte de un profesor de gimnasia, agregó.
BARRO. Durante una hora, los futuros guardia cárceles repetían ayer las instrucciones que realizaba el instructor Melgar. En varias oportunidades, el oficial solicitó a los reclutas que corrieran al otro lado de la plaza para hacer formaciones.
Montero explicó que el significado de la repetición de las instrucciones era buscar el automatismo de los movimientos de los reclutas. "Se puede pensar que estuvieron una hora en la plaza de armas. Pero realizaron varios movimientos y no siempre están parados en un mismo lugar", explicó.
Tras destacar que en la escuela los estudiantes reciben una formación distinta a la de un policía, el director explicó que estos son preparados como guardias penitenciarios. "También se hace hincapié en el trabajo en equipo, tolerancia al estrés y que tengan conciencia que son parte de un todo y no simples llaveros de una celda", expresó.
Una recorrida por la escuela permite percibir que los futuros guardia cárceles viven en forma austera y prolija. Las compañías de mujeres y las de hombres tienen cuchetas. Los dos baños se ven muy limpios. Son de cerámicas y tienen dos calefones. Es obvio que son insuficientes para ducharse cómodamente 40 hombres y 40 mujeres. "Si se van a duchar como en su casa, nos les da el agua", reconoció Montero. Por eso, las internas, por ejemplo, demoran tres minutos en cada ducha. El problema es que, a veces, las instrucciones se hacen con lluvia y el barro de la "plaza de armas" no sale en tres minutos.
Por $ 8.000
La Escuela de Formación Penitenciaria del Comcar está ubicada a unos 80 metros de la puerta de ese penal. Durante tres meses, los estudiantes reciben cursos sobre educación social, derecho penal, técnica policial, criminología, idioma español, legislación policial, defensa personal, armas y tiro y psicología, entre otras materias. Al segundo mes del internado, los estudiantes comienzan a cobrar un sueldo de $ 8.000. Cuando finaliza el curso, deben pasar un test físico y pruebas de suficiencia de esas materias. Los hombres son nombrados como guardias del Penal de Libertad o Comcar y las mujeres pueden ser derivadas a la Cárcel de Cabildo o como revisoras de otro penal.