Ingrid Betancourt, quien fue recibida ayer por el Papa Benedicto XVI en su residencia de Castelgandolfo, relató su conmovedora experiencia en la selva al jefe de la Iglesia Católica, con el que oró por los que permanecen secuestrados por las FARC. "Cuando en la selva pensamos que dejamos de existir, la voz del Papa fue como una luz. Por eso cuando volví a la libertad quise venir a verlo y abrazarlo. Hoy cumplí ese sueño", reveló ante periodistas, diplomáticos y autoridades italianas. "La Biblia tiene todas las respuestas y todas las soluciones", dijo después de haber prometido que no dejará de luchar para que sean liberados todos los secuestrados de su país y el mundo.
La ex rehén franco-colombiana Ingrid Betancourt fue recibida ayer en audiencia privada por el pontífice Benedicto XVI en Castelgandolfo, la residencia papal de descanso veraniego en las afueras de Roma.
La ex candidata presidencial y prisionera del grupo guerri-llero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cumplió así su deseo de contar al Papa su experiencia espiritual en sus casi seis años de secuestro. La reunión duró casi media hora.
"Rompiendo el protocolo, lo abracé apenas lo vi", relató Betancourt luego de la reunión en conferencia de prensa ante unos 200 periodistas, diplomáticos y autoridades italianas.
"Cuando en la selva pensamos que dejamos de existir, la voz del Papa fue como una luz. Por eso cuando volví a la libertad quise venir a verlo y abrazarlo. Hoy cumplí ese sueño". Dijo también que su liberación, el 2 de julio pasado en un operativo del ejército colombiano, había sido un milagro. "Jesús te pido el milagro no de mi liberación sino de saber cuándo voy a ser liberada porque eso me da la fuerza de aguantar. Si tú me haces ese milagro, Señor mío, yo voy a ser tuya", agregó recordando lo que pensó durante su secuestro. Con la voz quebrada por la emoción y los ojos llenos de lágrimas, Betancourt señaló además que el Papa le comentó: "Él te hizo el milagro de tu liberación porque tú supiste pedirle, no le pediste tu liberación, sino que se hiciera su voluntad".
La ex rehén estaba acompañada por su hermana, Astrid, su hijo y su madre, Yolanda Pulecio, a quien el Papa había recibido en febrero pasado.
REZAR POR LA LIBERACIÓN. "Cuando hablamos de tocar los corazones duros de los líderes de las FARC, rezamos juntos con el Papa. Creo que no es una infidencia decir que él lleva el dolor de los que sufren, en especial de mis compañeros de prisión en Colombia, y que sus oraciones están dedicadas a pedir la paz en Colombia", dijo la ex rehén.
Betancourt quiso aprovechar esta audiencia con el pontífice para enviar un mensaje a los jefes de las FARC quienes, comentó, tienen una posición autista en que sólo se escuchan a sí mismos y no entienden cómo el mundo los ve.
"Yo creo que es una buena oportunidad para mandar un mensaje a Alfonso Cano, Jorge Briceño, Iván Márquez y Joaquín Gómez. Quisiera decirles que el mundo los está mirando y quiere que en sus corazones haya espacio para el amor y el perdón, así como lo hay en mi corazón, donde hay amor y perdón. Hay que cortar el círculo vicioso del odio y de la venganza. Ustedes me tuvieron siete años cautiva, los conozco profundamente, su organización, su manera de pensar, sus objetivos y hoy quiero decirles que el mundo está esperando que haya paz en Colombia y que ustedes puedan abandonar los fusiles y la muerte``.
En tono persuasivo Betancourt dijo que si desean cambiar las cosas en Colombia, "que lo hagan por la vía democrática, amparados por la ley y la Constitución, respetando los derechos de todos, de los que piensan como ustedes y los que no. Hay que liberar a los que están prisioneros y empezar a trabajar por la paz, el camino empieza por el corazón", afirmó.
Su misión
Betancourt llegó el domingo a Italia donde permanecerá hasta el jueves. Además de la audiencia que mantuvo ayer con el Papa, está previsto que también sea recibida por el presidente Giorgio Napolitano, el canciller Franco Frattini y el presidente de la Cámara de Diputados, Gianfranco Fini.
Mañana viajará a Florencia, cuyo municipio le otorgó la ciudadanía honoraria en 2004, cuando todavía estaba en manos de las FARC, y ahora le entregará el "Lirio de Oro", la distinción más importante que otorga la ciudad italiana.
El jueves visitará Siena y luego viajará a Nueva York para seguir cumpliendo con una nutrida agenda.
La ex candidata a la presidencia de Colombia admitió que sus planes para el futuro se modificaron después de haber estado secuestrada casi seis años en la selva "víctima de la arbitrariedad y la guerra", y que ahora siente que su misión es "hablar de los que no tienen voz".