EDUARDO DELGADO
En el penal de Libertad solo un día a la semana los familiares pueden ingresar comida para los presos. Pero algunos defensores y familiares de reclusos se quejaron de que un abogado concurre varios días a la semana y entrega alimentos a extranjeros procesados por delitos de narcotráfico. Lo llaman "el abogado delivery".
La situación es investigada en un Juzgado penal de Montevideo que tramita un expediente sobre narcotráfico. En esa sede judicial se reúne información sobre los presos que defiende legalmente este abogado y se analiza la veracidad de lo denunciado, para luego definir los pasos que se darán, indicaron fuentes judiciales a El País.
De confirmarse que el profesional entrega alimentos a sus defendidos y a otros reclusos cuando visita el penal por cuestiones relativas a sus trabajo como abogado defensor, la Justicia deberá resolver si esa conducta configura un delito, ya que no hay antecedentes de una situación igual, como sí los hay de personas que intentan ingresar drogas o armas.
Uno de los puntos que tomará especial relevancia si se confirma que el abogado entrega alimentos a algunos presos, es si también lo hace con personas que no son sus clientes y si cobra por ese servicio, añadieron las fuentes.
Sin normativa. Diferentes abogados penalistas consultados por El País y que prefirieron no ser identificados, coincidieron que no hay ninguna normativa escrita sobre lo que pueden ingresar (con excepción de elementos ilegales como armas) cuando visitan a sus clientes presos. Sin embargo, ninguno de ellos lleva alimentos a sus clientes y, por el contrario, dijeron que como regla general evitan ser correo entre los presos y sus familiares. Algunos de los consultados que conocen las denuncias sobre las actividades de este abogado, consideraron "rara" y "sospechosa" la conducta de su colega.
Detenidos por narcotráfico, entre ellos colombianos y mexicanos procesados por grandes incautaciones, están alojados en un sector del penal de Libertad.
Grandes incautaciones
Desde pocos años atrás, comenzaron a sucederse cuantiosas incautaciones de drogas; la mayoría de las veces Uruguay no era el destino final de esa mercadería, sino Europa.
El caso más reciente fue la incautación de 300 kilos de cocaína, los que iban a ser enviados a Europa en contenedores de pescado. Por esa maniobra, el juez penal Jorge Díaz y la fiscal Mónica Ferrero concretaron varios procesamientos.
Otro gran operativo antidroga fue encabezado por la jueza Anabella Damasco y la fiscal Olga Carballo. Fueron procesadas más de 20 personas de diversas nacionalidades vinculadas al narcotráfico y al lavado de dinero, e incautados 300 kilos de cocaína, con un valor estimado en US$ 7 millones.