Un juez pide más respeto a víctimas

En su libro critica tratamiento judicial de casos de abuso

Como una cruda autocrítica puede catalogarse lo escrito por el juez y abogado argentino Carlos Alber to Rozanski en su libro Abuso Sexual Infantil ¿Denunciar o Silenciar?, publicado en abril de 2003 en Buenos Aires, Argentina.

En la introducción Rozanski dice que "el objeto de este libro es llamar la atención sobre la `Injusticia` e `Ilegalidad` de determinadas prácticas actuales en el modo de intervención judicial en casos de abuso sexual de niños. `Injusticia` por cuanto resulta paradójico que, en aquel espacio creado por el derecho para dar a cada ciudadano lo que le corresponde, se maltrate a quienes han sido víctimas de atroces delitos. `Ilegalidad` por cuanto la legislación vigente en Argentina prohíbe a las autoridades tomar medidas que dañen o perjudiquen, de cualquier forma, a los niños".

Ayer, Rozanski fue uno de los oradores en las "Jornadas de intercambio interdisciplinario sobre abuso sexual a niños, niñas y adolescentes", que se realiza en el Palacio Legislativo.

En esta actividad participan jueces, legisladores y fiscales que hablan sobre cómo se tratan los derechos de los menores en Uruguay y en países de la región.

"Mi propuesta en este libro consiste en resaltar la necesidad de comenzar a elaborar un modelo de intervención respetuoso y que no lastime a las víctimas", dice el juez, casi al final de la introducción de su libro.

Rozanski también se confiesa: "La importancia y la angustia que me generaba muchas veces no poder abordar los casos de una manera más integral, y donde se tuviera en cuenta no sólo la necesidad de esclarecer un hecho sino además la de proteger a la víctima, fue el incentivo para investigar".

El juez explica que "el abuso sexual infantil es un fenómeno delictivo con características propias que lo diferencian de la mayoría de los restantes delitos del Código Penal".

Para intervenir en un caso, indica, hay que saber las siguientes particularidades: "la personalidad del abusador, la vulnerabilidad de las víctimas, la crisis que el abuso genera en la familia, entre otras".

Y alerta que "actuar judicialmente sin tener en cuenta las singularidades aludidas es la causa de injusticias, con respecto a las criaturas victimizadas". El libro actúa como una guía para jueces, fiscales y abogados en materia de abuso sexual infantil.

Al final detalla el "Rol de algunos operadores" en un caso de abuso sexual infantil. Entre ellos: el asesores letrados, asesores de menores, fiscales, asistentes sociales y ONGs especializadas.

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