Nació en Nicaragua en 1925 en el seno de una familia rica. De 1942 a 1946 vivió en México donde estudió literatura, y más tarde continuó sus estudios en Nueva York. Recorrió Italia, España y Suiza, y en 1950 volvió a Nicaragua donde cuatro años más tarde participó en la fallida "revolución de abril" contra Anastasio Somoza. En 1965 es ordenado sacerdote en Managua, y funda una comunidad cristiana, casi monástica, en una de las islas Solentiname ubicadas en el Lago Cocibolca. Cardenal fue un estrecho colaborador del Frente Sandinista de Liberación Nacional que buscaba derrocar el régimen de Somoza. El 19 de julio de 1979, el día de la victoria de la revolución nicaragüense, es nombrado ministro de cultura, cargo que ocupó hasta 1987. En 1994, abandonó el Frente Sandinista en protesta contra la dirección autoritaria de Daniel Ortega. Ahora es un fuerte crítico del mandatario.
El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal (83) denunció ante una comisión de derechos humanos de su país que estaba sufriendo un acoso por parte del presidente Daniel Ortega. "Es una venganza", aseguró.
El conflicto, por el que Cardenal ha recibido el apoyo de una gran cantidad de escritores de todas partes del mundo, se desató el 22 de agosto cuando el juez David Rojas, cuya inclinación sandinista es públicamente conocida, reabrió un caso que tenía pendiente el poeta, declarándolo culpable. El juicio había comenzado en el año 2003, cuando Cardenal publicó una carta en contra de un ciudadano de origen alemán que, al parecer, había cometido una serie de actos ilícitos en un litigio por la propiedad de unos terrenos ubicados en el Archipiélago Solentiname, en el Gran Lago de Nicaragua. Y, a pesar de que a fines del 2005 el poeta había sido absuelto de toda culpa, el juez Rojas ahora decidió condenarlo por injurias a pagar una multa equivalente a unos mil dólares.
Según Cardenal, la verdadera razón detrás de todo esto es la venganza personal del presidente Ortega, debido a que él fue recibido con honores en Paraguay durante la ceremonia de asunción del presidente paraguayo, Fernando Lugo, acto al que Ortega decidió no concurrir porque en esos días había sido denunciado por abusar sexualmente de su hijastra. Aunque en la versión oficial, su inasistencia se justificó por fallas en el avión presidencial.
Cardenal se niega a aceptar la sentencia judicial que lo obliga a pagar mil dólares al fisco, a pesar de la amenaza de poder ir a la cárcel. Pero finalmente ayer, el mismo juez que lo condenó lo declaró "valetudinario" por ser mayor de 70 años, porque de acuerdo a la ley nicaragüense, en caso de que la persona condenada no represente peligrosidad, puede permanecer detenido en su casa.
fuerte respaldo. Cardenal, quien fue ministro de Cultura del primer gobierno del presidente Ortega entre 1979 y 1990, ahora es un fuerte crítico del mandatario y ha recibido la solidaridad de una gran cantidad de intelectuales no sólo de su país, sino también de todas partes del mundo.
Carlos Tunnerman, en nombre del Centro Nicaragüense de Escritores que él preside, manifestó: "Estamos aquí los intelectuales respaldando al poeta, porque cualquier cosa que le suceda, consideramos que nos sucede a todos como gremio". Otra famosa compatriota, la escritora y poetisa Gioconda Belli, dijo acerca de la condena que era algo similar a "tocar a Dios con las manos sucias, porque de Cardenal hasta Fidel Castro ha alabado su integridad como político y como persona".
El novelista y ex vicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez Mercado, fue el encargado de leer una carta suscrita por cerca de 80 escritores hispanoamericanos, entre los que figuraban los uruguayos Eduardo Galeano y Mario Benedetti.
"Toda mi solidaridad para Ernesto Cardenal, gran poeta, espléndida persona, hermano mío del alma, contra esta infame condena de un juez infame al servicio de un infame gobierno", señaló con dureza el autor de "Las venas abiertas de Amércia Latina". (basado en agencias)
Saramago lo defiende
El Nobel de Literatura, José Saramago, defendió a Ernesto Cardenal arremetiendo duramente contra el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. "Ernesto Cardenal, uno de los más extraordinarios hombres que el sol calienta, ha sido víctima de la mala conciencia de un Daniel Ortega indigno de su propio pasado". Saramago acotó que no hay que confundir nunca la ley con la justicia, pero que a Cardenal "no le ha servido la ley porque la administra una justicia que se dejó corromper por los rencores y las envidias del poder". El laureado escritor pidió a Ortega que "se mire en un espejo y me diga qué es lo que encontrará en él. Si le da vergüenza, al menos que tenga la valentía de pedir perdón", y agregó: "Si no levanta la voz para clamar, él mismo, contra la condena de Ernesto Cardenal, sabremos que sus méritos humanos y políticos han caído a cero. Una vez más, una revolución ha sido traicionada desde dentro", concluyó.